El auge de la IA exige electricidad, pero las redes occidentales están al límite. ¿Es la energía el poder de China?

A finales del año pasado, miles de viajeros europeos vieron como sus planes de vacaciones se desbarataban tras un corte de energía prolongado en el Eurotúnel. Esta falla en la línea eléctrica afectó al paso subterráneo de trenes que conecta Reino Unido y Francia.

Para muchos, esto trajo a la memoria escenas caóticas del abril anterior, cuando apagones generalizados afectaron a gran parte de Portugal y España. Estados Unidos también sufrió múltiples cortes de luz el año pasado, incluyendo graves interrupciones en California. Más recientemente en San Francisco, un incendio en una subestación dejó sin electricidad a unas 130.000 viviendas justo antes de Navidad.

Al otro lado del globo, la situación es bastante diferente. Tras una serie de cortes regionales entre 2020 y 2022 (los primeros apagones a gran escala en más de una década), China ha mantenido una producción eléctrica estable con interrupciones muy pocas comunes.

Más allá de los apagones periódicos, los costes energéticos relativamente altos en Europa y EE.UU. crean otro problema: satisfacer la mayor demanda generada por las industrias consideradas esenciales para el crecimiento y el liderazgo en tecnología avanzada.

Los enormes centros de datos que las principales empresas de inteligencia artificial están construyendo para entrenar sus nuevos modelos, se prevé que consumirán cantidades ingentes de energía eléctrica. Esto ejerce aún más presión sobre redes que ya luchan por cubrir los niveles ordinarios de consumo.

En cambio, incluso tras anteriores fases de construcción acelerada, China continúa ampliando y reforzando su red energética. Hay nuevas centrales eléctricas, redes y otros proyectos de gran envergadura en marcha o en fase de planificación. Esto incluye un proyecto hidroeléctrico de 137.000 millones de dólares en el río Yarlung Tsangpo, en la región autónoma del Tíbet.

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“En términos de capacidad eléctrica, las diferencias entre China, EE.UU. y la UE son sustanciales. China claramente se mantiene a la vanguardia en escala, estructura y impulso de crecimiento”, afirmó Alberto Vettoretti, socio director de la consultora Dezan Shira and Associates.

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