La ley de financiación aprobada por el Congreso en noviembre hizo mucho más que finalizar un cierre gubernamental histórico: también allanó el camino para cambios trascendentales que, de implementarse según lo previsto, impactarán los mercados del cáñamo y el cannabis. A partir de noviembre de 2026, quedarán prohibidos los productos que contengan incluso una mínima cantidad de tetrahidrocannabinol (THC) – tan solo 0,4 mg de delta-9 THC. Actualmente, el cáñamo se define como un producto con menos del 0,3% de delta-9 THC.
Muchos detractores de esta prohibición consideran que significará la muerte de la industria del cáñamo, perturbando gravemente las cadenas de suministro existentes y el comercio interestatal de los productos actuales que contienen THC derivado del cáñamo. Pero como alguien con casi una década de experiencia en la industria de los cannabinoides (CBD), opino que era necesario cerrar ese vacío legal del 0,3% de delta-9 THC. Estos cambios orientan a la industria hacia un futuro más prometedor, estableciendo un nuevo estándar al separar el CBD puro de los intoxicantes obtenidos por conversión química.
La problemática actual del cannabis
La definición laxa vigente del cáñamo dio lugar a productos que millones de estadounidenses consumen a diario – desde cremas y lociones hasta aditivos alimenticios y bebidas, pasando por populares vaporizadores. Una regulación permisiva creó un panorama sin ley para el sector, con una proliferación de productos disponibles en gasolineras, supermercados ¡e incluso máquinas expendedoras!
Si bien muchos productores actúan de buena fé, la actual falta de regulación implica que no hay garantía de que lo que compran los pacientes sea realmente medicinal – y no productos recreativos cuyo único fin es alterar la conciencia. Además, debido a la ausencia de pruebas obligatorias, existe el riesgo de una potencia inconsistente y la posible presencia de contaminantes peligrosos.
Casi todos estos productos de venta libre y sin regular contienen cantidades significativas de THC, el compuesto psicoactivo del cannabis responsable del "colocón". Muchos de los llamados "productos de THC derivados del cáñamo" contienen de forma discreta cientos de miligramos de THC, aprovechando el vacío legal del 0,3% para vender THC fuera de los mercados regulados de dispensarios de marihuana. Este vacío fue precisamente el problema que el Congreso identificó y votó resolver definitivamente en noviembre de 2025.
Beneficios de eliminar el THC
Quiero dejar claro que coincido plenamente con los estudios clínicos que sugieren que el cannabis es un tratamiento médico más seguro y eficaz para millones de personas que sufren dolor crónico, ansiedad, trastornos neurodegenerativos y aquellos en recuperación de adicciones. También creo que la medicación debe ser recetada por un clínico certificado, no distribuida por una máquina expendedora. Eso es lo que pretende esta legislación.
Eliminar el THC permitirá que el CBD de grado médico sea reconocido por lo que es: una opción farmacéutica segura y terapéutica para los clínicos, no un simple aditivo de moda para la última tendencia en bienestar.
El CBD sin THC también elimina las principales barreras que impiden a muchos médicos adoptar terapias con cannabinoides. Al descartar la intoxicación, el deterioro cognitivo y los problemas con pruebas de drogas, los facultativos pueden evaluar la respuesta de sus pacientes al CBD del mismo modo que lo harían con cualquier otro compuesto terapéutico. Se convierte así en una herramienta más en su arsenal, con un mecanismo de acción definido, y no en un suplemento con escasa supervisión clínica.
Para los profesionales de la salud, este cambio es crucial. Las formulaciones libres de THC eliminan la variabilidad en los efectos cognitivos, reducen preocupaciones legales, simplifican el cumplimiento en entornos laborales y deportivos, y permiten integrar el CBD en los planes de tratamiento sin temor a efectos psicoactivos. Además, esto se alinea con lo que requieren cada vez más los sistemas de salud y aseguradoras: farmacología predecible, fabricación estandarizada y un monitoreo de seguridad documentado.
La necesidad de regulación
Deben existir normas y regulaciones claras si queremos que el CBD de grado médico sea ampliamente aceptado por los clínicos. Muchos productos de CBD de venta libre contienen entre 25 y 100 mg de CBD. Eso no es suficiente. Esto hace que personas que probaron un producto con CBD puedan concluir erróneamente que "no les funcionó", cuando en realidad la dosis consumida era insuficiente para notar sus beneficios. Esto ha generado escepticismo tanto en pacientes como en médicos sobre las virtudes medicinales del CBD.
Estudios han hallado que los pacientes se beneficiarían más con dosis diarias más del triple de esas cantidades – entre 300 y 400 mg. Esto es lo que hace tan importante el nuevo estándar industrial del gobierno federal. El CBD medicinal debería ser exactamente eso: CBD ultra puro sin excipientes y sin THC que provoque euforia. Cuando el paciente se compromete con un plan de tratamiento con CBD durante varias semanas, obtiene un beneficio terapéutico.
Regular el CBD de grado médico con un nuevo estándar industrial también garantiza la ausencia total de THC. La eliminación del THC es una salvaguarda importante que muchos clínicos han solicitado, ya que el THC no aporta ningún beneficio medicinal adicional al CBD. Además, los médicos podrían arriesgar su licencia profesional dado que el THC sigue siendo una sustancia de la Lista I bajo la Ley de Sustancias Controladas.
El camino a seguir
Seamos claros: el CBD de grado médico no es una cura milagrosa, pero sí posee méritos como medicamento seguro y eficaz para varias afecciones. El CBD también puede administrarse de forma segura como terapia coadyuvante junto con otros fármacos recetados. El CBD de grado médico compuesto es la vía más limpia para que este tratamiento beneficioso esté disponible para pacientes en todo el país.
El CBD ultra puro solo debería ser recetado por un clínico autorizado. Una regulación federal sería crucial para hacerlo posible y, finalmente, acercar la percepción del CBD ultra puro a lo que realmente es: una medicina segura y efectiva.
Foto: Getty Images, Zerbor
Priyanka Sharma, Ph.D., es cofundadora y co-CEO de Kazmira Therapeutics, la única plataforma de terapia personalizada con CBD para humanos y mascotas que utiliza una farmacia de preparación magistral 503A interna. La Dra. Sharma proviene del ámbito de la ingeniería química y es una destacada líder de opinión científica y regulatoria en las normativas sobre cannabinoides de Colorado.
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