Encontrar un restaurante que satisfaga genuinamente tanto a padres como a hijos puede parecer la búsqueda del santo grial. Pero el Mercader del Mar, en Santa Ponsa, Mallorca, bien podría serlo. Con imponentes vistas al mar por un lado y una zona de juegos infantiles inteligentemente diseñada por el otro, este es el lugar ideal para padres que desean disfrutar de una comida relajada –y sí, de cada sorbo de vino– mientras los niños se entretienen felizmente.
Desde el momento de nuestra llegada, el tono lo marcó un servicio amable y acogedor. El personal fue cálido, paciente y claramente experto en atender familias, lo que te hace sentir en confianza al instante.
Una distribución que funciona para padres e hijos
Solicitamos una mesa cerca de la zona de juegos, y aunque nos la asignaron sin problema, cabe destacar que la acertada ubicación de esta área al fondo del local garantiza que los niños estén seguros y a la vista desde cualquier punto del comedor. Es una disposición que parece deliberada y no invasiva –algo poco común–.
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La belleza del Mercader del Mar radica en este equilibrio perfecto. Por un lado, los pequeñajos juegan, ríen y hacen nuevos amigos. Por el otro, se despliegan esas vistas panorámicas de la preciosa línea costera de Santa Ponsa, con el Mediterráneo extendiéndose hasta el infinito. Es el tipo de ambiente que permite a los padres relajarse de verdad –algo que no suele ocurrir al salir a comer con niños–.
Comida para todos los gustos en un entorno costero relajado
Mercader del Mar forma parte de un conocido grupo restaurador mallorquín, reconocido por crear espacios tranquilos y familiares en privilegiadas ubicaciones costeras. Su concepto aúna una cocina mediterránea accesible con generosas raciones, un servicio informal y entornos que aprovechan al máximo la belleza natural de la isla.
La comida no defraudó. Las pizzas fueron un gran éxito entre los niños, que devoraron contentos las clásicas margaritas, mientras que las hamburguesas fueron otro acierto seguro. Para los adultos, compartimos una selección de entrantes, incluyendo berenjena con miel y queso de caba –reconfortante y bien ejecutada– junto con una ensalada fresca y crujiente.
La carta de vinos es bastante estándar pero satisfactoria, ofreciendo suficiente variedad para adaptarse a la mayoría de los paladares y presupuestos. Para quienes deseen probar algo más tradicional, el menú también incluye arroces y paellas.
Añádase a esto un aparcamiento privado, una política que admite mascotas y un ambiente en el que los padres nunca se sienten culpables por comer con niños, y se obtiene un restaurante que realmente comprende la vida familiar.
En definitiva, el Mercader del Mar es un hallazgo excepcional –un lugar donde los padres pueden desconectar, los niños corretear con seguridad y todos marcharse contentos. Si vas a comer fuera en familia en el suroeste de Mallorca, este merece un puesto destacado en tu lista.