Un hombre ha fallecido y una mujer ha resultado gravemente herida al desprenderse una gran roca sobre su vivienda en Cala Sant Esteve, en el municipio menorquín de Es Castell. El suceso ocurrió sobre las 4.15 de la madrugada. Bomberos, el 061 y la Guardia Civil hallaron a dos personas atrapadas bajo los escombros al llegar al lugar.
La roca desprendida, de aproximadamente cinco metros de diámetro, impactó contra la terraza del inmueble, el cual consta de tres viviendas. Atravesó dos plantas antes de precipitarse en el dormitorio de la planta baja donde se encontraba la pareja. En el edificio afectado residen siete personas: una en la segunda planta, cuatro en la primera y dos en la baja.
Según las primeras informaciones, el hombre, de unos 65 años, fue hallado sin vida, mientras que la mujer, de alrededor de 60, fue rescatada y trasladada a un hospital. La mujer presenta un pronóstico inicial de politraumatismo severo con lesiones por aplastamiento en los miembros inferiores y otras partes del cuerpo, por lo que se ha activado el código correspondiente para su tratamiento.
El derrumbe afectó a una villa situada en la zona de Fort Marlborough, en la desembocadura del puerto de Mahón. Se trata de una operación de difícil acceso y en un área con cobertura telefónica deficiente. Los equipos de rescate emplean un dron para evaluar la situación. Además, una decena de viviendas en la zona afectada por el deslizamiento han tenido que ser desalojadas.
La mujer, empleada del Ayuntamiento de Es Castell, fue rescatada sobre las 7.30 horas, dos horas después de que se recibiera la alerta por el Samu 061, aún de madrugada, lo que complicó la labor del equipo médico. En el operativo participaron dos ambulancias del 061, junto con bomberos, la Guardia Civil, la Policía Local de Es Castell y voluntarios de Protección Civil, además del alcalde, Lluís Camps, y el conseller de Cooperación, Simón Gornés, entre otros.
La falta de cobertura en la cala durante los últimos trece meses también ha dificultado las comunicaciones entre los vecinos, quienes llevan tiempo mostrando su indignación por esta carencia prolongada de servicios básicos. La mujer se encontraba consciente, con lesiones en las extremidades inferiores, cuando fue evacuada al hospital. Hacia el mediodía, su pronóstico era reservado, con múltiples traumatismos, y permanecía ingresada en urgencias.
La Guardia Civil procedió al desalojo de todas las viviendas del mismo lado de la cala donde ocurrió el incidente, mientras los bomberos, acompañados del arquitecto y el ingeniero municipal, iniciaron la evaluación de daños en medio de una situación compleja y peligrosa por el riesgo de nuevos desprendimientos, con el apoyo de un dron que tomaba imágenes desde unos 30 metros de altura.
Sobre las 9.30 horas, los bomberos comenzaron a apuntalar la planta baja del edificio y, media hora después, un camión con una grúa de capacidad para 100 toneladas inició la retirada de escombros para acceder al fallecido.
Se emplearán dos cojines neumáticos de elevación y una grúa para levantar la roca de 20 toneladas bajo la cual yace el hombre, tras el deslizamiento registrado en la madrugada del martes en Cala Sant Esteve. El alcalde de Es Castell, Lluís Camps, explicó que la operación es técnicamente compleja y que los cojines neumáticos tienen una capacidad de carga de 20 toneladas cada uno. «El objetivo es rescatar a la víctima lo antes posible porque las condiciones meteorológicas no son muy favorables», afirmó.
El desprendimiento se produjo sobre las 4.30 horas del martes, por lo que el cuerpo del hombre lleva casi 12 horas sepultado. Por su parte, el director general de Emergencias, Pablo Gárriz, se ha desplazado a Menorca y ha subrayado que, a partir del miércoles, se enviará a la isla un equipo de la Universitat de les Illes Balears (UIB) con herramientas especializadas para identificar zonas del acantilado que pudieran estar comprometidas.
«Mantenemos un seguimiento constante de la situación para aportar todo el apoyo técnico necesario», señaló, antes de indicar que las líneas de trabajo son, en primer lugar, estabilizar el edificio afectado y rescatar a la víctima. También destacó la necesidad de prestar asistencia psicosocial a los familiares y, finalmente, identificar otras áreas del acantilado que requieran consolidación, limpieza o revisión.