El Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha calificado la campaña militar de Israel en Gaza de genocidio y ha anunciado un embargo formal de todo tipo de armamento dirigido a dicho país.
En un discurso televisado el lunes, Sánchez afirmó que las acciones de Israel han resultado en decenas de miles de muertos, han desplazado a casi dos millones de personas y han dejado a cientos de miles en situación de hambruna.
Sostuvo que, si bien todo Estado tiene derecho a defenderse, “bombardear hospitales y privar de alimento a los niños” no puede justificarse como legítima defensa.
Esta es la primera vez que Sánchez emplea el término genocidio para describir la ofensiva, un vocablo que el gobierno español había evitado hasta ahora.
La respuesta de Israel fue inmediata.
El Ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, acusó a Sánchez de antisemitismo y corrupción, y anunció la prohibición de entrada en Israel para las ministras españolas Yolanda Díaz y Sira Rego, ambas del partido de ultrazquierda Sumar.
La disputa subraya las crecientes tensiones entre Madrid y Tel Aviv, después de que España se convirtiera en uno de los primeros países europeos en reconocer formalmente a Palestina a principios de este año.
Como parte de las nuevas medidas, España plasmará en una ley un embargo total a la compra y venta de armas a Israel, una política que, según afirma, ya venía aplicandose desde octubre de 2023.
El decreto también prohibirá que atracen en puertos españoles buques que transporten armas o combustible para el ejército israelí, y vetará el sobrevuelo del espacio aéreo español a aeronaves estatales que trasladen material de defensa.
Se prohibirá la entrada en España a las personas acusadas de participación directa en el conflicto, incluyendo funcionarios gubernamentales y figuras militares.
El gobierno además restringirá las importaciones de productos fabricados en los asentamientos israelíes en Cisjordania ocupada y reducirá los servicios consulares para los ciudadanos españoles que residan allí.
Sánchez anunció un aumento del apoyo a los palestinos, que incluye más personal para la misión de la UE en la frontera de Rafah, nuevos proyectos de cooperación con la Autoridad Palestina, 10 millones de euros adicionales para UNRWA y ayuda humanitaria para Gaza por un total de 150 millones de euros hasta 2026.
Reconoció que España no puede detener la guerra por sí sola, pero afirmó que el país tiene el deber de actuar.
“España no tiene armas nucleares ni portaviones”, declaró. “Pero podemos ejercer liderazgo, y podemos dejar claro de qué lado de la historia estamos”.