Primer Ministro de Francia Aprueba Presupuesto por la Fuerza

El gobierno francés enfrenta una presión creciente al aprobarse el presupuesto para 2026 sin someterlo a votación parlamentaria.
Crédito: Alexandros Michailidis, Shutterstock

El prolongado bloqueo presupuestario en Francia finalmente estalló el lunes 19 de enero, cuando el Primer Ministro Sébastien Lecornu confirmó que impondría el presupuesto de 2026 en el parlamento sin una votación.

El gobierno invocará el Artículo 49.3 de la Constitución francesa, un mecanismo legal pero controvertido que permite adoptar legislación a menos que los diputados logren derribar al gobierno mediante una moción de censura.

Se trata de una medida que Lecornu había esperado evitar –y que admitió con frustración–.

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“Un callejón sin salida”: por qué Lecornu afirma que no tuvo alternativa

Tras semanas de tensas negociaciones y compromisos fallidos, Lecornu declaró que el parlamento había llegado a un punto donde ningún acuerdo era posible.

“Tenemos que ser honestos con nosotros mismos”, afirmó ante los periodistas. “Estamos ante un callejón sin salida.”

El Primer Ministro reconoció que el uso del Artículo 49.3 se sentía tanto como una derrota como una solución, describiendo la situación como “un éxito parcial y un fracaso parcial”.

Hace apenas unos meses, Lecornu había prometido no recurrir a este atajo constitucional para el presupuesto de 2026. Dicha promesa buscaba evitar repetir el destino de sus dos predecesores inmediatos, quienes fueron forzados a dimitir tras perder el control de las batallas presupuestarias.

Pero, aunque el gobierno logró aprobar el gasto en seguridad social a finales del año pasado, las negociaciones sobre el gasto estatal global colapsaron. La semana pasada, la administración de centroderecha de Lecornu admitió abiertamente que aprobar el presupuesto mediante una votación ordinaria se había vuelto “imposible”.

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Con el tiempo agotándose, el Primer Ministro optó por la opción nuclear.

La oposición protesta mientras se avecinan mociones de censura

La reacción fue inmediata.

La líder de la ultraderecha, Marine Le Pen, calificó la decisión de “irresponsable”, acusando al gobierno de aferrarse al poder a costa de las finanzas del país. Confirmó que su partido, Agrupación Nacional (RN), presentará una moción de censura, exigiendo lo que describió como un “castigo” político.

Desde la izquierda, Francia Insumisa (LFI) también anunció que intentará derribar al gobierno.

Según el Artículo 49.3, cualquier moción de este tipo debe ser aprobada para bloquear el presupuesto –y ahí es donde la aritmética se vuelve complicada–.

Lecornu ha pasado los últimos días cortejando al Partido Socialista, que ostenta el poder de equilibrio en la fragmentada Asamblea Nacional francesa. Se realizaron concesiones discretas entre bastidores, y las primeras señales sugieren que la apuesta podría funcionar.

El líder parlamentario socialista, Boris Vallaud, declaró que los cambios podrían hacer “posible la no censura”, mientras que su colega Jérôme Guedj fue más allá, insinuando que el partido no apoyaría una moción si se cumplen los compromisos adquiridos.

De mantenerse esa postura, el gobierno podría sobrevivir –por los pelos–.

Macron respalda el presupuesto mientras Francia busca estabilidad

El presidente Emmanuel Macron ha apoyado públicamente el presupuesto, presentándolo como un paso necesario para estabilizar el país tras meses de parálisis política.

Según el Elíseo, Macron considera que el plan “garantiza la estabilidad” y permite a Francia ‘avanzar’, aunque exija sacrificios generalizados.

El presupuesto está diseñado para mantener el déficit público en un 5% del PIB, un objetivo clave ante la presión de los mercados financieros y los socios europeos.

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El contexto general sigue siendo inestable. La decisión de Macron de convocar elecciones anticipadas en 2024 le costó su mayoría parlamentaria y sumió a Francia en un limbo legislativo. Desde entonces, gobernar se ha convertido en un ejercicio de supervivencia, donde cada proyecto de ley importante se transforma en una prueba de confianza.

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