Ha llegado el momento de que las fuerzas armadas británicas digan “No, no contamos con el equipo necesario”. El primer ministro Sir Keir Starmer ha sugerido que tropas británicas podrían desplegarse en Ucrania e incluso en Groenlandia. La respuesta simple es que el ejército británico no está preparado, ni siquiera equipado, para entrar en una zona de guerra tras años de infrafinanciación y, en algunos casos, de mala gestión de los fondos. No se debería exponer al personal militar británico al peligro sin el equipamiento necesario. ¿Acaso no fue ésta una lección que se aprendió en Afganistán e Irak?
Gran Bretaña tiene uno de los presupuestos de defensa más grandes del mundo, pero lamentablemente el dinero se está gastando de forma deficiente en equipos de baja calidad. Puede culparse a los políticos, pero el alto mando militar también merece una buena dosis de crítica. Starmer ha prometido aumentar el gasto en defensa, pero hasta ahora hay poco en perspectiva. El ejército británico carece de todo, desde artillería hasta drones, y desde vehículos blindados hasta un fusil que funcione correctamente.
Toda esta información es de sobra conocida, por lo que tanto los políticos como los mandos militares deberían saberlo mejor. Winston Churchill dijo una vez: “Denos el equipo y terminaremos el trabajo”. Hoy en día la cuestión es más bien “denos algo de equipo y empezaremos el trabajo”. No se puede poner a los soldados británicos en la línea de fuego si no están debidamente equipados.