El lanzamiento de la Estrategia del nuevo Centro de Innovación del CMS no es solo un cambio de política; representa una reconfiguración profunda de todo el recorrido del paciente. Durante décadas, el sistema sanitario funcionó bajo un modelo de pago por servicio (*fee-for-service*, FFS), que incentivaba el volumen; es decir, más consultas, más procedimientos, más gasto. A medida que la atención basada en valor cobra un nuevo impulso, se nos insta a considerar la atención no como una serie de intervenciones aisladas, sino como itinerarios coordinados y fundamentados en datos que ofrecen resultados notablemente mejores a menor coste.
Para los profesionales de rehabilitación —fisioterapeutas (PT), terapeutas ocupacionales (OT) y logopedas (SLP)—, esta transición es a la vez un desafío y una oportunidad enorme. Nuestro trabajo se centra inherentemente en la funcionalidad, la prevención y la independencia, que son los pilares de la nueva visión del CMS. Sin embargo, muchos planes de rehabilitación siguen siendo demasiado fragmentados, reactivos y desconectados del ecosistema global de atención, operando frecuentemente en compartimentos estancos. Esto no será suficiente en esta siguiente fase de transformación, más exigente en cuanto a responsabilidad.
El nuevo mandato: prevención, empoderamiento y rendición de cuentas en valor
La nueva Estrategia de Innovación del CMS se construye sobre tres pilares: Promover la prevención basada en evidencia, Empoderar a las personas para alcanzar sus metas de salud, e Impulsar la elección y la competencia. Para los proveedores de rehabilitación, estos pilares se traducen directamente en la necesidad de implementar itinerarios de atención rigurosamente estructurados y medidos.
Ignorar este cambio nunca ha supuesto un riesgo tan alto. Los futuros modelos de pago, como el recién propuesto Modelo de Especialidad Ambulatoria (ASM, por sus siglas en inglés), someterán a los especialistas a un riesgo financiero bilateral por los costes del episodio y los resultados de calidad relacionados con afecciones de alto volumen y alto coste, como el dolor lumbar o la insuficiencia cardíaca. Estos modelos penalizan específicamente la atención de bajo valor, lo que a menudo significa evitar imágenes avanzadas innecesarias, inyecciones y, críticamente, intervenciones no basadas en evidencia que no contribuyen a la mejora funcional.
La oportunidad para la rehabilitación es clara: al optimizar nuestros itinerarios de atención, podemos convertirnos en la principal intervención de ahorro de costes, demostrando que la rehabilitación funcional es la alternativa basada en evidencia a la utilización innecesaria de servicios posteriores, incluidas las cirugías.
Redefiniendo el itinerario de rehabilitación
Los itinerarios de atención son, en esencia, los mapas que seguimos para llevar a los pacientes de la limitación funcional a la independencia funcional. Optimizarlos requiere un enfoque multifacético centrado en la eficacia clínica y la eficiencia operativa. Esto es lo que significa para el desempeño en rehabilitación:
1. Estandarización donde importa: anclaje en la evidencia clínica
La base de un itinerario optimizado es la estandarización. Esto no significa tratar a todos los pacientes por igual, sino definir protocolos compartidos para afecciones comunes (por ejemplo, recuperación de artroplastia total, rehabilitación post-ictus o dolor lumbar crónico) que se construyan sobre datos objetivos de resultados y Guías de Práctica Clínica (CPG) reconocidas nacionalmente.
En el ámbito del dolor lumbar, por ejemplo, un itinerario estandarizado debe priorizar la fisioterapia temprana basada en evidencia, reduciendo activamente la dependencia de modalidades pasivas, la imagenología excesiva (como resonancias magnéticas innecesarias, que es una medida específica en el ASM) y los medicamentos de alto riesgo. Esta adherencia sistemática a una secuencia de bajo coste y alto valor es clave para gestionar los costes del episodio y lograr ahorros compartidos bajo los nuevos acuerdos del CMMI.
2. Personalización donde cuenta: aprovechando la experiencia funcional
Si bien la estandarización establece los límites para una atención de alto valor, la personalización es donde brilla la experiencia distintiva del profesional de rehabilitación. Los protocolos deben permitir flexibilidad según el perfil individual, los objetivos, las comorbilidades y los Determinantes Sociales de la Salud (SDOH) de cada paciente.
La capacidad del terapeuta para personalizar la atención dentro de un marco estructurado es nuestra propuesta de valor única. La personalización no es una excusa para la variación; es la aplicación metódica de intervenciones estandarizadas para alcanzar los objetivos individuales del paciente, frecuentemente monitorizada mediante Medidas de Resultados Reportados por el Paciente (PROMs).
3. Secuenciación estratégica: integrando la rehabilitación de manera temprana
En la era del valor, la rehabilitación debe posicionarse de manera proactiva. La “secuenciación” estratégica consiste en definir proactivamente nuestro lugar en el recorrido asistencial completo:
- Prevención (aguas arriba): Involucrar a pacientes de alto riesgo (por ejemplo, con prediabetes, signos tempranos de fragilidad o historial de caídas) antes de que ocurra un evento agudo. Esto aborda directamente el objetivo de prevención del CMS y evita la atención institucional de alto coste.
- Gestión del episodio (durante): Integrar la medición funcional en cada etapa apropiada para monitorizar el progreso y justificar el siguiente paso, asegurando que las intervenciones sean oportunas y necesarias.
- Transiciones (aguas abajo): Coordinarse estrechamente con atención primaria, especialistas y recursos comunitarios para garantizar transiciones fluidas de la atención, reduciendo el riesgo de reingreso o exacerbación de condiciones crónicas. Esta colaboración mejorada está explícitamente incentivada por las Actividades de Mejora en modelos como el ASM.
El llamado a la acción: definiendo nuestro propio éxito
Este es el punto donde la madurez operativa se encuentra con la excelencia clínica. No podemos esperar a que el CMS nos entregue planos perfectos para rehabilitación. Ha llegado el momento de que los líderes en rehabilitación definan cómo es una atención optimizada, construyan estos itinerarios utilizando evidencia y datos de resultados, y luego demuestren de manera contundente que nuestros servicios son la forma más eficaz de alinearse con la nueva dirección estratégica de la sanidad. Al liderar con valor medido, garantizamos nuestro rol esencial en los acuerdos basados en valor y demostramos, definitivamente, que los resultados son la estrategia, no solo el marcador.
Foto: Arturo Peña Romano Medina, Getty Images
Susan Lofton es fisioterapeuta con 25 años de experiencia en atención clínica, operaciones y gestión de alto nivel. Ha trabajado en múltiples entornos sanitarios, incluyendo agudos, IRF, centros de enfermería especializada, salud a domicilio y ambulatorios, lo que le otorga una visión excepcional de las necesidades transicionales de los pacientes y del funcionamiento interno del ecosistema sanitario. Es apasionada de la mejora de la atención sanitaria y tiene una amplia experiencia en cumplimiento normativo y optimización de estratégias para el éxito. Susan se desempeña como Vicepresidenta de Resultados y Transformación Clínica en WebPT y es Directora Ejecutiva del Registro de Datos Clínicos Cualificado Keet Outcomes (QCDR) para la participación en MIPS y otros programas de pago por calidad.
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