Se prueban líneas viales fluorescentes para que los conductores vean los carriles con mayor claridad en condiciones de oscuridad.
Crédito: revista.dgt.es
¿Y si las líneas blancas en las que los conductores confían a diario no fueran la opción más segura tras anochecer? Una prueba vial pequeña pero llamativa, que utiliza marcas fluorescentes que brillan en la oscuridad, plantea si un simple cambio de color podría mejorar la visibilidad y reducir accidentes.
Probablemente no hayas pensado hoy en el marcado vial – y ese es precisamente el objetivo. Se supone que deben ser invisibles en el sentido de que no te das cuenta de ellos. Simplemente los sigues de forma automática.
Pero imagina circular por una carretera rural oscura, con apenas iluminación. La línea central se desdibuja un poco, los reflejos no son buenos y, de repente, dependes enormemente de los faros y del instinto. Esta es la situación que un pequeño experimento vial intenta mejorar – no con coches más inteligentes, sino con líneas que realmente brillan después del ocaso.
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Parece sacado de un video conceptual, pero la idea ya se está probando en condiciones reales de tráfico.
Un breve tramo de carretera luminiscente que despertó curiosidad
En el distrito de Hulu Langat, en Malasia, las autoridades pintaron un tramo de unos 250 metros con marcas fluorescentes verdes en lugar del blanco habitual. El objetivo no era estético. Era simplemente comprobar si los conductores podían seguir la vía con mayor comodidad cuando la visibilidad disminuye.
La pintura funciona absorviendo luz solar durante el día y emitiendo un brillo tenue por la noche. Nada exagerado – solo lo suficiente para que la línea destaque cuando el entorno está oscuro.
Los conductores que usaron el tramo afirmaron que la diferencia era notable, especialmente en zonas sin alumbrado público. La línea luminosa resultaba más fácil de seguir, y ese pequeño detalle hacía que la conducción nocturna se sintiera algo menos incierta.
Incluso con lluvia, según los informes, la visibilidad se mantenía aceptable, que es cuando las marcas tradicionales suelen fallar más.
Por qué esto importa más en carreteras secundarias que en autopistas
El experimento no está dirigido a vías principales bien iluminadas, donde el marcado ya es claro. El foco real son las carreteras secundarias y rurales – aquellas donde la iluminación es irregular, los carriles son estrechos y una línea central definida es esencial.
En esas vías, perder de vista la línea divisoria puede hacer que el conductor se aproxime inconscientemente al tráfico contrario. No suele ser algo brusco – solo una ligera desviación – pero basta para aumentar el riesgo.
Una línea que permanezca visible sin depender únicamente de los faros podría reducir esa incertidumbre. Esa es la premisa tras la prueba.
Otros países también han explorado ideas similares. Australia y los Países Bajos han experimentado con marcas fotoluminiscentes en distintos contextos, extendiendo a veces el concepto a carriles bici y áreas peatonales, donde una guía visual más clara puede prevenir confusiones.
El inconveniente evidente: su coste es muy superior
Si las líneas brillantes parecen una solución de seguridad obvia, hay una razón por la que no están por todas partes: el precio.
La pintura blanca tradicional es barata, rápida de aplicar y fácil de mantener. Las alternativas fluorescentes son considerablemente más caras, lo que hace inviable cubrir toda la red viaria.
Esto no significa que la idea esté descartada. Simplemente implica que, probablemente, se usaría de forma selectiva – en lugares donde la visibilidad es realmente problemática o donde instalar alumbrado completo costaría aún más.
En otras palabras, las líneas luminiscentes podrían ser una solución puntual, no un reemplazo universal.
España ya ha utilizado recursos visuales para influir en la conducta del conductor
Aunque en España no se han probado líneas centrales fluorescentes, las autoridades viales aquí están familiarizadas con el uso del diseño visual para mejorar la seguridad.
Algunos conductores reconocerán las marcas triangulares conocidas como “dientes de dragón”, pintadas para que los carriles parezcan más estrechos e incitar a reducir la velocidad. Las líneas en zigzag cerca de los pasos de peatones cumplen un propósito similar, induciendo sutilmente una mayor precaución.
Estas medidas demuestran cómo pequeños cambios visuales pueden modificar el comportamiento del conductor sin necesidad de grandes reformas infraestructurales.
Por ahora, las líneas viales fotoluminiscentes siguen siendo un experimento interesante, no un cambio inminente. Aún así, la idea subraya algo que es fácil pasar por alto – incluso los elementos más simples de la carretera siguen evolucionando.
Y si un tenue brillo ayuda a los conductores a sentirse más seguros en un tramo oscuro, no cuesta entender por qué el concepto está atrayendo atención.