Fallece una persona y otra resulta gravemente herida tras el desprendimiento de una gran roca sobre una vivienda en Menorca. Drones investigan la escena y se recupera el cuerpo.

Este miércoles, técnicos del Observatorio de Riesgos Naturales y Emergencias de Baleares (Riscbal), equipados con un dron especializado, inspeccionan el acantilado de Cala Sant Esteve, en Es Castell, Menorca. El lugar es escenario de la tragedia ocurrida en la madrugada del martes, donde un hombre pereció al ser sepultado por una roca de veinte toneladas desprendida del cantil.

La operación, coordinada por la Dirección General de Emergencias, persigue evaluar los riesgos de la zona antes de autorizar el regreso a sus viviendas de las familias de los ocho inmuebles colindantes, evacuados preventivamente. En la mañana del miércoles, varios de estos vecinos pudieron acceder brevemente a sus hogares para recoger enseres de primera necesidad, a la espera de conocer cuándo podrán reubicarse.
El alcalde, Lluís Camps, ha supervisado de cerca los trabajos, que se iniciaron tras permitir el acceso a los bomberos a la vivienda afectada el martes por la tarde para recuperar el cuerpo del fallecido.

El hombre murió y una mujer resultó gravemente herida al desprenderse una gran roca sobre su domicilio en Cala Sant Esteve. El suceso se registró alrededor de las 4.15 horas. Bomberos, sanitarios del 061 y la Guardia Civil hallaron a dos personas atrapadas bajo los escombros a su llegada.

La roca, de aproximadamente cinco metros de diámetro, impactó contra la terraza del edificio —compuesto por tres viviendas—, atravesó dos plantas y cayó sobre el dormitorio de la planta baja donde se encontraba la pareja. En el inmueble afectado residían siete personas: una en la segunda planta, cuatro en la primera y dos en la baja.

Según los primeros informes, el hombre, de alrededor de 65 años, fue hallado sin vida, mientras que la mujer, de unos 60, fue rescatada y trasladada al hospital. La paciente presenta un diagnóstico inicial de lesiones por aplastamiento en miembros inferiores y otras partes del cuerpo, activándose para su tratamiento un código de politrauma grave.

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El derrumbe afectó a una vivienda unifamiliar situada en la zona de Fort Marlborough, en la desembocadura del puerto de Mahón. Se trata de una operación de difícil acceso y con escasa cobertura telefónica. Los equipos de rescate emplean un dron para valorar la situación. Además, una decena de hogares en el área afectada por el desprendimiento ha tenido que ser evacuada.

La mujer, empleada del Ayuntamiento de Es Castell, fue rescatada hacia las 7.30 horas, dos horas después de recibirse la alerta en el Samu 061, aún de noche, lo que complicó la labor del equipo médico. En el dispositivo intervinieron dos ambulancias, bomberos, Guardia Civil, Policía Local de Es Castell y voluntarios de Protección Civil, junto al alcalde, Lluís Camps, y el conseller de Cooperación, Simón Gornés, entre otros.

La falta de cobertura en la cala durante los últimos trece meses también dificultó las comunicaciones entre los vecinos, indignados por esta carencia prolongada de servicios básicos. La mujer estaba consciente, con lesiones en las extremidades inferiores, cuando fue evacuada al hospital. Hacia el mediodía, su pronóstico era reservado, con múltiples traumatismos, siendo ingresada en urgencias.

La Guardia Civil procedió a evacuar todas las viviendas del mismo lado de la cala donde ocurrió el incidente, mientras los bomberos, acompañados del arquitecto y el ingeniero municipal, iniciaban la evaluación de daños en una situación compleja y peligrosa por el riesgo de nuevos desprendimientos, con el apoyo de un dron que tomaba imágenes desde unos treinta metros de altura.

Hacia las 9.30 horas, los bomberos comenzaron a apuntalar la planta baja del edificio y, media hora después, un camión con una grúa de cien toneladas de capacidad inició la retirada de escombros para acceder a la víctima mortal.

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Se emplearán dos cojines neumáticos de elevación y una grúa para levantar la roca de veinte toneladas bajo la que yace el fallecido, tras el desprendimiento registrado en la madrugada del martes en Cala Sant Esteve. El alcalde explicó que la operación es técnicamente compleja y que los cojines neumáticos tienen una capacidad de carga de veinte toneladas cada uno. «El objetivo es rescatar a la víctima lo antes posible porque las condiciones metereológicas no son muy favorables», afirmó.

El desprendimiento se produjo hacia las 4.30 horas del martes, por lo que el cuerpo del hombre lleva sepultado casi doce horas. Por su parte, el director general de Emergencias, Pablo Gárriz, se ha desplazado a Menorca y ha subrayado que, a partir del miércoles, un equipo de la Universitat de les Illes Balears (UIB) se trasladará a la isla con herramientas especiales para identificar zonas del acantilado que pudieran estar comprometidas.

«Realizamos un seguimiento constante para aportar todo el apoyo técnico necesario», señaló, antes de apuntar que las líneas de trabajo son, primordialmente, estabilizar el edificio afectado y rescatar a la víctima. También destacó la necesidad de prestar asistencia psicosocial a los familiares y, finalmente, identificar otros tramos del acantilado que requieran consolidación, limpieza o revisión.

La mujer de 62 años que resultó gravemente herida en el fatal desprendimiento en Es Castillo se recupera favorablemente de sus lesiones, se encuentra estable y recibirá el alta en las próximas horas. La víctima fue ingresada en Urgencias del Hospital Mateu Orfila tras ser rescatada de su vivienda el martes.
Dado que su estado es estable y fuera de peligro, se prevé su alta para el miércoles o jueves, según información facilitada por la Gerencia de Salud de Menorca.

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