Facua Consumidores en Acción ha reiterado su llamamiento al Gobierno español para que establezca un tope a los precios de los carburantes y la energía, ante lo que califica como un «incremento desmesurado». La asociación anticipa que el precio medio del diésel superará en los próximos días el umbral «psicológico» de los 2 euros por litro.
El secretario general de la organización, Rubén Sánchez, anunció en rueda de prensa que se ha dirigido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para solicitarle que reactive un real decreto-ley ante el Parlamento. Dicha norma establecería precios máximos para determinados productos y servicios en situaciones de emergencia, como la derivada del conflicto en Oriente Medio.
Facua exige al Ejecutivo que vaya más allá de una previsible rebaja fiscal y implante un mecanismo de fijación de topes para los combustibles de automoción, la electricidad y el gas. El objetivo es que las empresas no puedan obtener márgenes de beneficio superiores a los que tenían en el mes anterior al inicio de la guerra (28 de febrero).
La electricidad se encarece hasta un 58%
El precio del kilovatio hora (kWh) de electricidad este lunes llega a ser un 57,6% más alto que hace una semana. Así, durante las horas valle (de 00:00 a 07:00) se sitúa de media en 18,66 céntimos (impuestos indirectos incluidos), frente a los 11,84 céntimos del 2 de marzo. En las horas llano (de 08:00 a 09:00, 14:00 a 17:00 y 22:00 a 23:00), el precio ha pasado de 15,05 a 22,90 céntimos en siete días, un incremento del 52,4%. En las horas punta (de 10:00 a 13:00 y de 18:00 a 21:00), el precio de este lunes fue de 33,78 céntimos, comparado con los 26,08 céntimos de hace una semana, lo que supone un alza del 29,5%.
El diésel sube de media 33 céntimos
En cuanto al gasóleo, el precio medio en la Península a primeras horas de la tarde del lunes era de 1,783 euros por litro, 32,7 céntimos más caro que el lunes anterior, cuando se cotizaba a 1,456 euros, lo que representa un aumento del 22,5%. La gasolina está 16,7 céntimos más cara que hace una semana, un 11,1% más, al haber pasado el precio medio por litro de 1,502 a 1,669 euros. La gasolinera más barata de la Península vende el diésel a 0,982 euros por litro y la más cara a 2,109 euros, una variación del 114,8%. En el caso de la gasolina de 95 octanos, el establecimiento más económico la ofrece a 1,244 euros, frente a los 2,009 euros del más caro, una diferencia del 61,5%.
Cantabria es la comunidad autónoma donde el diésel ha subido más en los últimos siete días, con una media de 36 céntimos, seguida de Murcia, con 35 céntimos, y el País Vasco y Madrid, ambos con 34 céntimos. Por su parte, los mayores incrementos en el precio de la gasolina se han registrado en Cantabria, 19 céntimos; Andalucía, Madrid y Murcia, las tres con una media de 18 céntimos.
Rubén Sánchez ha denunciado que, en situaciones como la del conflicto en Oriente Medio, hay empresas que se aprovechan para incrementar sus precios y «lucrarse» aplicando «subidas desproporcionadas» que no se corresponden con los precios de la energía en origen.
La presidenta del Govern balear, Marga Prohens, ha asegurado que su Ejecutivo «comparte la preocupación» por la previsible escalada de precios derivada de la guerra en Irán, si bien considera que «es pronto para hablar de medidas». Así lo explicó este lunes en declaraciones a los medios, tras ser preguntada por este asunto en una rueda de prensa del Comité de Lucha contra la Intrusión, alegando que aún es precipitado adoptar decisiones dado que se desconoce la evolución o duración del conflicto.
«Espero que sea lo más breve posible y que se restablezca la paz, la estabilidad y la democracia en Irán cuanto antes», manifestó. También señaló que el vicepresidente y conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Antoni Costa, está «siguiendo muy de cerca» la evolución y las consecuencias del conflicto, especialmente en lo referente a posibles encarecimientos para las familias.
Asimismo, recordó que el Govern está en contacto con ciudadanos baleares que se encuentran atrapados en distintos países y no pueden regresar a España para ofrecerles apoyo y coordinar asistencia médica si fuera necesario. En la actualidad, son 220 los residentes que todavía no han podido volver y que han contactado con el gobierno. Según Prohens, 17 personas regresaron durante el pasado fin de semana.