El deporte ha desempeñado siempre un papel crucial en el desarrollo de los jóvenes y en el bienestar personal de sus padres en Mallorca desde hace décadas —basta con observar la cantidad de atletas de talla mundial que ha dado la isla—. En la actualidad, el arte marcial del Taekwon-Do ITF vive un notable auge, especialmente entre los más pequeños.
Fabricio Pastrana, director de la Escola Balear de Taekwon-Do ITF, explicó esta semana al Bulletin que esta disciplina no solo gana adeptos, sino que también está ayudando a los jóvenes en múltiples facetas. Ello se debe, fundamentalmente, a los cinco pilares básicos del arte: cortesía, integridad, perseverancia, autocontrol y espíritu indomable. Estos principios han de guiar a alumnos e instructores, tanto dentro como fuera del tatami.
“Nuestros miembros deben interiorizar y amplificar estos cinco preceptos del Taekwondo para garantizar un arte marcial y deporte seguro, respetuoso y acogedor para todos”, comentó. Estos cimientos están ayudando de manera integral a los niños en sus dos escuelas de Palma. Este año, la Escola Balear de Taekwon-Do ITF está potenciando su programa específico de formación para atletas de tres a cinco años.
Con tres cursos ya consolidados para este grupo de edad, el objetivo pasa por continuar integrando a todo tipo de personas en la práctica deportiva, mejorar las habilidades motoras y psicosociales de los alumnos e introducirlos en las claves de esta disciplina. Además, gracias al gran complemento que el deporte y el Taekwon-Do ITF brindan a otros aspectos de la vida cotidiana, estas dinámicas ayudan a identificar necesidades específicas y hábitos de diversidad funcional en las familias, mejorando su calidad de vida.
El Taekwon-Do, y las artes marciales en general, constituyen una herramienta sumamente beneficiosa para la inclusión en igualdad de todo tipo de practicantes. Trabajar con niños de esta edad supone un importante respaldo para su desarrollo educativo, mental y físico, fomenta la detección de posibles desafíos en la regulación conductual y acompaña a las familias en la búsqueda de soluciones para una mejor calidad de vida.
La Escola Balear de Taekwon-Do ITF cuenta con más de 60 alumnos de tres a cinco años que siguen este programa específico.
Promoción de beneficios para la salud
El luchador profesional y artista marcial Conor McGregor conoce de primera mano y avala este tipo de métodos, que promueven beneficios sanitarios para los niños y sus familias. El famosísimo atleta irlandés ha visitado en varias ocasiones el club balear para conocer estos programas, ha practicado con su familia y ha animado a los alumnos a persistir en este tipo de técnicas.
Está más que probado que, con el trabajo en el tatami, se observan mejoras en las habilidades motoras, el control del movimiento, la coordinación, pero también en la inclusión en casos de TEA (Trastorno del Espectro Autista), TDAH o trastorno por déficit de atención e hiperactividad. “Tenemos varios casos de familias con estas dinámicas, y la integración es total gracias al Taekwondo y a la disciplina y protocolos de trabajo que esta práctica proporciona.
“Con el entrenamiento específico en estos grupos de edad, de tres a cinco años, se detectan muchos avances que evolucionan positivamente para luego afrontar las etapas de infancia, adolescencia y juventud con mucha más seguridad y plenitud”, señaló Fabricio Pastrana, director de la Escola Balear de Taekwon-Do ITF.
La escuela para niños de 3 a 5 años participa también en exhibiciones, progresa en el escalafón dentro de este arte marcial y se prepara para futuras competiciones que puedan surgir, representando al club, la ciudad y la comunidad en el calendario oficial de eventos. Fabricio, oriundo de Buenos Aires y con más de 40 años de experiencia bajo su cinturón negro, afirmó que sus escuelas acogen ya a tres generaciones de miembros de una misma familia practicando el arte marcial.
“Los padres o abuelos vinieron en un principio con los niños y ahora también son miembros activos del club. Además del aspecto marcial, es muy social. Todo el mundo se conoce y muchos se han convertido en amigos íntimos de la familia. Existe, pues, un efecto social colateral. Lo que padres e hijos aprenden del arte marcial se traslada a la sociedad y al entorno familiar, y eso ayuda a crear un ambiente más positivo y equilibrado.
“Es mucho más que un deporte; es una religión, un estilo de vida, una cultura —una forma de aprendizaje. Con los años, el arte marcial ha avanzado enormemente gracias a la ciencia deportiva y a la experiencia de instructores como yo. Podemos adaptar rutinas y ejercicios a cada individuo; el ejemplo perfecto son los niños que puedan estar lidiando con autismo o hiperactividad. Hay mucho trabajo detrás de bastidores para adaptar las sesiones a ellos y estamos viendo los beneficios en varios aspectos”, explicó.
“Y es un club multinacional. Tenemos miembros de todas las nacionalidades y, dado que el denominador común es que el idioma oficial del Taekwon-Do ITF es el coreano, no hay barreras lingüísticas”, añadió. “Aparte de los grupos de tres a cinco años, tenemos de seis a nueve y luego los adolescentes. Nuestro miembro de más edad tiene 75 años y la mayoría de los adultos ronda los 50; nos adaptamos específicamente a cada franja etaria.
Persona equilibrada
“Por ejemplo, en lo que respecta a los más pequeños, se trata más de equilibrio, comunicación, socialización; todo lo que un niño de esta edad necesita para desarrollarse y crecer como persona equilibrada. Obviamente, a medida que crecen pasan a distintas etapas. En el grupo de seis a nueve años, cambian los aspectos sociales. Hacemos más trabajo colaborativo, en equipo, y les enseñamos más sobre la cultura del arte marcial porque a esta edad son más receptivos.
“Luego está el grupo adolescente, y es cuando comenzamos a enfocarnos más en la fuerza y la resistencia porque su musculatura se ha desarrollado y crecido más. Hay que tener en cuenta que los huesos crecen más rápido que los músculos, y también adaptamos el entrenamiento a ello para que el alumno saque el máximo provecho y reduzca el riesgo de lesiones. Como decía, gracias al desarrollo de la ciencia deportiva y a un mayor conocimiento en general, las lesiones son muy infrecuentes.
“En cuanto a los miembros de mayor edad que puedan haber sufrido una lesión deportiva en algún momento de su vida o que simplemente quieran ponerse en forma, trabajaremos con ellos y sus necesidades. Puede ser muy individualizado”, comentó Fabricio, quien comenzó a practicar Taekwon-Do a los ocho años. “La comunidad del Taekwon-Do en Mallorca y en Baleares ha crecido con gran rapidez, y en mayo organizamos el primer torneo balear con unos 180 participantes. Nuestra meta es celebrar eventualmente dos al año con clubes de la península y del extranjero compitiendo también”, concluyó.