Un día en la playa que casi termina en tragedia
El jueves por la tarde, un día en la playa estuvo a punto de convertirse en tragedia cuando el intento desesperado de un padre por rescatar a sus hijos de las peligrosas olas se transformó en una terrible odisea en Cala Cerrada, Orihuela Costa.
Mientras el mar se embravecía al caer la tarde, dos hermanos de 16 años entraron al agua, aparentemente inconscientes del peligro. Su padre, un noruego de 56 años, observó con alarma cómo las olas crecían y rompían con creciente intensidad. Temiendo por su seguridad, se lanzó al agitado oleaje, decidido a traerlos de vuelta a la orilla.
Pero la naturaleza tenía otros planes. Casi de inmediato, fue superado por la fuerza del mar y arrastrado hacia un saliente rocoso cercano. Azotado por ola tras ola, el hombre terminó estrellándose contra las afiladas rocas. Una marejada especialmente violenta lo golpeó en la cabeza, dejándolo aturdido y confuso, incapaz de escapar de las traicioneras aguas.
Mientras forcejeaba, los bañistas miraban horrorizados. Viendo que no podía salir por sí mismo, llamaron urgentemente a la Policía Local. La ayuda llegó rápidamente, pero el rescate fue todo menos sencillo.
Dos agentes llegaron al lugar, descendiendo por un acantilado empinado e inestable de rocas y arena movediza. Al alcanzar la orilla, entraron al mar y lucharon contra las olas para llegar al padre herido. Las condiciones eran brutales: había sufrido una herida en la cabeza y sangraba por cortes profundos en las plantas de los pies, causados por caminar descalzo sobre las afiladas rocas. También se quejaba de un fuerte dolor en el pecho, haciendo cada movimiento una agonía.
Con enorme dificultad, los agentes lo ayudaron a cruzar las rocas, sosteniéndolo cada vez que una ola poderosa amenazaba con derribarlos. El regreso fue lento y doloroso, interrumpido repetidas veces por el embate del mar.
Una vez en la playa, miembros de la Guardia Civil se sumaron para ayudarlos a trasladar al herido hasta la cercana Cala Bosque. Se llamó a una ambulancia y los paramédicos evaluaron rápidamente al padre y sus hijos. Los jóvenes, aunque impactados, estaban ilesos. En cambio, el padre había sufrido múltiples heridas y necesitaba atención urgente.
Tras atenderlo en la playa por las hemorragias, el equipo médico decidió trasladarlo al Hospital de Torrevieja para exámenes más detallados, especialmente para evaluar la gravedad del golpe en la cabeza.
Lo que empezó como un día familiar se convirtió en una pesadilla, pero gracias a la rápida respuesta de las autoridades—y al valiente sacrificio del padre—se evitó por poco una tragedia. El mar mostró su poder implacable, pero el amor de un padre demostró ser igual de feroz.
Imagen cortesía de Activa Orihuela