Los padres de familia y los dueños de perros deben extremar las precauciones al adentrarse en las zonas naturales de la Costa del Sol, han advertido los científicos, dado que una multitud de orugas procesionarias está a punto de infestar la región durante el mes de marzo.
El experto José Manuel Moreno-Benítez, de la Sociedad Andaluza de Entomología, señala que es probable que los pinares de Marbella, Mijas, Torremolinos y los montes de Gibralfaro en Málaga capital se vean plagados de estos insectos, tras el invierno cálido de este año.
La advertencia se extiende también a los pinares de toda la Costa del Sol, según han añadido los especialistas, incluyendo el Parque Nacional de Doñana, la Sierra de Grazalema y la zona de Aznalcázar en Sevilla.
Moreno-Benítez explicó que estas orugas están cubiertas de pelos urticantes cargados de toxina, que pueden provocar reacciones alérgicas en niños pequeños y mascotas.
Aunque los efectos adversos suelen ser leves en los seres humanos, la toxina puede provocar un colapso pulmonar en los perros si es inhalada, por lo que quienes paseen a sus canes deben evitar las áreas con alta concentración de orugas.
«Por supuesto, este es un aspecto negativo de las orugas», declaró Moreno-Benítez a MalagaHoy, «pero forman parte de nuestro ecosistema y debemos aprender a convivir con ellas.»
Los huevos de mariposas y polillas eclosionan normalmente entre febrero y marzo. Este año, gracias a las temperaturas suaves de enero en Andalucía, se cree que han superado el invierno muchos más ejemplares que en años anteriores, según los entomólogos.
Esto implica que los pinares de la región probablemente estén cubiertos por estos insectos hasta principios de abril, cuando las orugas suelen retirarse a sus capullos antes de transformarse en mariposas o polillas a finales de agosto.
Durante los próximos dos meses, es probable que los excursionistas observen a las orugas desplazándose por el suelo del bosque en busca del lugar arenoso idóneo para hilar sus crisálidas.
No obstante, si los perros las olfatean o las ingieren, podrían sufrir reacciones alérgicas graves, por lo que se recomienda a los propietarios evitar los pinares mientras permanezca la alerta.
Asimismo, en días ventosos, las mudas de las orugas pueden ser arrastradas por el aire hasta la boca, nariz u ojos de una persona, lo que a menudo causa reacciones alérgicas que pueden afectar especialmente a los niños.
Haga clic aquí para leer más Noticias Verdes de The Olive Press.