El retraso no obedece a una falta de voluntad política, dado que existe un amplio consenso sobre que el alcohol es un factor primario en la siniestralidad vial.
El itinerario legislativo para reducir el límite legal de alcoholemia en España aún aguarda la confirmación del Congreso de los Diputados. Su introducción ha resultado ser aparentemente más compleja que una mera votación. Aunque el Congreso mostró inicialmente su apoyo a la reducción al límite de 0,2 g/l a finales de 2024, el proceso ha topado con diversos obstáculos que han postergado la fecha oficial de entrada en vigor hasta 2026.
El Estado de la Normativa en 2026
A principios de 2026, la reforma del artículo 20 del Reglamento General de Circulación se halla en su fase administrativa final. El Gobierno prevé que el nuevo límite sea plenamente ejecutivo en el segundo trimestre del año.
Hasta que se produzca la publicación oficial en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y concluya el consiguiente periodo de gracia, el límite anterior de 0,5 g/l sigue siendo el estándar legal para los conductores en general. No obstante, la DGT (Dirección General de Tráfico) ya ha lanzado campañas masivas de concienciación, aconsejando a los conductores que actúen como si el límite de 0,2 ya estuviese vigente para eludir futuras sanciones.
Comprendiendo la Dilación
El retraso no se debe a una falta de voluntad política, pues existe un amplio consenso en que el alcohol es un factor clave en las muertes en carretera. En su lugar, la demora proviene de tres ámbitos específicos:
Complejidad Normativa
Reducir el límite de alcohol no es solo cuestión de cambiar una cifra. Requiere una modificación formal del Reglamento General de Circulación mediante Real Decreto. Este proceso conlleva consultas obligatorias con diversos agentes, incluidos sindicatos del transporte, el Consejo de Estado y autoridades autonómicas. Cada uno de estos órganos debe revisar la redacción legal para garantizar que no colisiona con derechos constitucionales preexistentes o competencias regionales.
Verificación Técnica y Forense
Una de las principales preocupaciones técnicas suscitadas durante el debate fue la precisión de los etilómetros. Con un límite tan bajo como 0,1 mg/l (aire espirado) o 0,2 g/l (sangre), el margen de error se vuelve crítico.
El Congreso tuvo que asegurar que el equipamiento utilizado por la Guardia Civil y la policía local esté calibrado para distinguir entre el consumo real de alcohol y los “falsos positivos” causados por elementos como colutorios bucales, ciertos alimentos fermentados o procesos metabólicos naturales.
Garantizar el marco legal para estos “márgenes de error” llevó más tiempo de lo previsto.
Saturación Legislativa
El Ministerio del Interior ha agrupado el cambio del límite de alcohol con un amplio paquete de otras reformas de seguridad vial. Esto incluye nuevos mandatos para balizas V-16 conectadas (que sustituyen a los triángulos de emergencia), guantes obligatorios para motoristas y normas actualizadas para los patinetes eléctricos.
Dado que todos estos cambios se tramitan como un único paquete normativo, un retraso en las especificaciones técnicas de una parte —como los estandares de conectividad para las balizas de emergencia— ha estancado de facto toda la reforma, incluidos los límites de alcoholemia.
Resumen de la Normativa Inminente
Una vez se desbloquee el actual atasco legislativo esta primavera, el estándar universal será aproximadamente la mitad del anterior. Para un adulto medio, esto significa que incluso una sola caña o un vaso de vino podrían dar lugar a un test positivo.
La transición está diseñada para alejar a España de la cultura del “consumo moderado” hacia un entorno de “tolerancia cero” similar al de Noruega y Suecia.