¿Puede un perro que ladra hacer que desahucien a tu vecino en España? La ley dice que sí

Los ruidos molestos y persistentes, como los ladridos excesivos de un perro, pueden derivar en acciones legales bajo la Ley de Propiedad Horizontal de España.
Crédito: Shutterstock/PixieMe

Si el perro de su vecino no le deja dormir por la noche, la legislación española puede ser más estricta de lo que muchos residentes perciben. En virtud de la Ley de Propiedad Horizontal, las molestias acústicas persistentes y graves, como los ladridos constantes, pueden acarrear consecuencias jurídicas severas, incluyendo la posibilidad de que un tribunal ordene al infractor abandonar la vivienda.

Esta advertencia surge mientras expertos legales subrayan cómo los tribunales españoles están tratando cada vez más las alteraciones acústicas graves como una vulneración de los derechos de la vecindad, especialmente cuando las quejas se prolongan en el tiempo.

Qué establece realmente la ley española

La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) de España, que regula los edificios de pisos y las propiedades en régimen de comunidad, prohíbe a los residentes realizar actividades “que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”. Esto incluye las perturbaciones acústicas provocadas por mascotas si afectan significativamente a la calidad de vida.

Lo más leído en Euro Weekly News

En casos extremos, las comunidades de propietarios pueden emprender acciones legales si la molestia persiste tras advertencias formales. Los jueces pueden imponer sanciones que van desde multas hasta restricciones en el uso de la propiedad. En situaciones graves, los tribunales pueden incluso ordenar el desalojo temporal de los ocupantes. Esto es aplicable independientemente de si el residente que genera el ruido es propietario o inquilino.

LEAR  Ocho datos fascinantes sobre Benidorm, España

Cuándo los ladridos se convierten en un problema legal

No cualquier perro que ladre desencadenará una acción judicial. Los tribunales españoles suelen valorar varios factores antes de intervenir.

El ruido debe ser persistente y objetivamente insoportable, no una mera perturbación ocasional. Las autoridades examinan a menudo si el problema es continuado en el tiempo y si se han realizado intentos para resolverlo de manera amistosa antes de escalar a la vía legal.

La evidencia también es clave. Las quejas respaldadas por grabaciones, declaraciones de testigos o mediciones acústicas oficiales tienen mucho más peso si el litigio llega a los tribunales.

Un origen creciente de conflictos vecinales

Las quejas por ruido se cuentan entre las fuentes más comunes de conflicto en las comunidades de vecinos españolas. Los ladridos de perros aparecen con frecuencia en pleitos judiciales porque pueden causar una perturbación prolongada, especialmente cuando los animales se quedan solos durante largos períodos.

La ley española balancea dos derechos en pugna: la libertad de tener mascotas y el derecho de los vecinos a disfrutar de la paz en sus hogares. Cuando el ruido molesto traspasa lo que los tribunales consideran “insoportable”, es el segundo derecho el que suele prevalecer.

Qué deben hacer primero los residentes

Los expertos legales insisten en que acudir a juicio suele ser el último recurso. El proceso estándar comienza con pasos informales, como hablar con el vecino o plantear el asunto en la comunidad de propietarios.

Si la situación persiste, normalmente siguen las advertencias por escrito formales y las quejas ante el ayuntamiento, antes de considerar cualquier ruta judicial. No obstante, el marco legal deja una cosa clara: en España, los problemas de ruido persistente pueden escalar mucho más allá de una simple disputa vecinal.

LEAR  Nueva borrasca de gran impacto 'Ingrid' se dirige a España y Baleares

Para los residentes y expatriados que viven en edificios comunitarios, el mensaje es sencillo. Si las molestias se vuelven extremas y prolongadas, los tribunales españoles tienen la potestad de intervenir y, en casos excepcionales, incluso de hacer desaparecer el origen del problema de la propiedad.

Deja un comentario