La indignación hierve en la costa tras la alarma lanzada por vecinos de la Orihuela Costa ante el riesgo de que contenedores de basura se despeñen sobre la AP-7, con el consiguiente peligro de accidente grave.
La advertencia procede del colectivo vecinal Unidos por la Costa, que ha difundido un contundente comunicado exigiendo acción urgente al Ayuntamiento de Orihuela para limpiar lo que describen como un vertedero municipal fuera de control.
El solar, de propiedad municipal y situado en la calle Cabo Touriñán de Lomas de Cabo Roig, se ha utilizado durante años como zona de acopio de contenedores. Según los residentes, ha derivado en un auténtico foco de contaminación visual —y de peligro— rodeado de urbanizaciones.
“La situación es alarmante y constituye una amenaza real para la seguridad vial y la salud pública”, advierten los vecinos, respaldando sus afirmaciones con fotografías que califican sin rodeos de “verguenza”. Señalan que varios contenedores de gran tamaño están precariamente cerca de la autopista, con vallas de seguridad dañadas a lo largo de la AP-7 y los recientes vientos fuertes empujando algunas unidades peligrosamente hacia el talud.
“Si uno de estos contenedores cae, podría provocar un accidente de graves consecuencias”, alerta el colectivo, añadiendo que el consistorio podría enfrentar responsabilidades administrativas, civiles e incluso penales por no actuar a pesar de conocer el riesgo.
La preocupación no se limita a la seguridad vial. Los vecinos denuncian también acumulaciones de residuos cerca de las viviendas, con una proliferación de moscas y mosquitos, lo que genera temores en materia de higiene y salubridad.
Unidos por la Costa exige una intervención inmediata de las concejalías de Sanidad, Medio Ambiente y Residuos Urbanos, recordando a los responsables que el mantenimiento de los espacios públicos, la gestión adecuada de los desechos y la prevención de riesgos son obligaciones legales, no optativas.
Critican además lo que describen como un patrón de abandono en la costa, señalando que los residentes se ven forzados a denunciar reiteradamente problemas que “ya deberían ser parte de las responsabilidades rutinarias del ayuntamiento”.
El grupo subraya que el problema no es nuevo. Ya a principios de 2023 advirtieron que la retirada del cerramiento perimetral había dejado el solar expuesto, permitiendo vertidos incontrolados por particulares. Desde entonces, aseguran, la basura se acumula durante semanas y se han registrado avistamientos de ratas en las inmediaciones.
“Lo que debería ser una zona verde de esparcimiento se ha convertido en un vertedero ilegal”, afirma el colectivo: “un atentado contra la higiene pública, un desdoro para las urbanizaciones colindantes y, ahora, un peligro evidente para los usuarios de la AP-7.”