Una nueva Batalla de Trafalgar se avecina entre el aristócrata propietario de un exclusivo club de polo y los vecinos, quienes insisten en que su propiedad está extrayendo agua ilegalmente.
Tuberías secretas, caminos públicos bloqueados y un campo de polo construido sobre terreno virgen protegido: los lugareños denuncian que una poderosa figura del establishment está robando agua y silenciando las protestas en la prístina costa atlántica española.
De un lado, el acaudalado Gonzalo Melgarejo Martínez de Abellanosa; del otro, vecinos que alegan que este ‘roba’ millones de litros de agua para regar sus campos de polo en Cádiz.
Pero, aunque parece que la ley está de su lado –con grupos ecologistas, la policía, autoridades regionales e incluso el Defensor del Pueblo respaldándolos aparentemente–, los jueces están evaluando ahora una serie de nuevos incidentes, quizá más alarmantes.
Además del bloqueo de un sendero público, se afirma que Melgarejo condujo su automóvil hacia un grupo de jinetes, obligándoles a dispersarse.
Un muro de bloques de cemento colocado en el camino público a la playa de Mangueta.
Melgarejo alejándose de los bloques apilados en la vía peatonal.
En impactantes imágenes vistas por The Olive Press, el grupo –que incluía a dos expatriados alemanes y un padre y una hija de Murcia– se vieron forzados a desviarse cuando su Mini Cooper se dirigía hacia ellos a gran velocidad.
En el mismo incidente de 2024, una bicicleta eléctrica de 1.200 euros quedó aplastada bajo su coche.
“Fue realmente aterrador y todos temieron por sus vidas”, declaró un vecino expatriado en El Palmar, en la Costa de la Luz.
Mientras el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Barbate aún valora las declaraciones del año pasado, los vecinos insisten en que es solo una de varias disputas vinculadas al Trafalgar Polo Club.
Sistema de agua siendo excavado en la propiedad de Trafalgar, proporcionado por una fuente de The Olive Press.
El grupo ecologista AGADEN afirma que el club comete ‘múltiples’ infracciones ambientales, incluyendo construcciones ‘no autorizadas’ y el uso ‘ilegal’ de agua.
Y el colectivo alega que tanto el Ayuntamiento de Vejer como las autoridades regionales permanecen en gran medida inactivas, sin hacer cumplir debidamente las estrictas leyes ambientales españolas.
El club –situado junto al Cabo Trafalgar, donde tuvo lugar la épica batalla naval de 1805– es ciertamente impecable, con céspedes perfectamente cuidados y un alojamiento boutique de ensueño.
En su web, presume de una experiencia ‘en armonía con la naturaleza’ desde 125 euros la noche.
Precisamente este es el problema: la playa de Mangueta es casi en su totalidad virgen, donde el desarrollo urbanístico está estrictamente prohibido.
A pesar de ello, el club sigue operando, incluso después de que las autoridades ordenaran supuestamente el cese de su actividad.
Miembros de AGADEN protestando en la playa de Mangueta.
“Gonzalo ciertamente se hizo famoso por regar sus campos de polo mientras los residentes de El Palmar se quedaban sin agua durante la sequía”, explica un conocido cercano.
“Ocurrió después de que colocara rocas y bloques sobre un camino público utilizado aquí durante 50 años. Pero eso es típico de Gonzalo. Cree que está por encima de la ley, y simplemente usa su dinero para pagar un ejército de abogados que lo mantenga fuera de los tribunales y salde las multas.”
La batalla comenzó en 2017, cuando ecologistas empezaron a monitorizar la construcción y la extracción ‘ilegal’ de agua subterránea.
Según AGADEN, se excavaron balsas y se captó agua subterránea en un momento en que la zona ya sufría una grave escasez hídrica.
También se habría omitido la gestión de aguas residuales y se habría ‘enterrado residuos peligrosos, incluido amianto’.
Las tensiones escalaron en mayo de 2020 cuando inspectores de la Junta intentaron visitar el lugar tras las denuncias.
Sin embargo, fueron expulsados del club con la advertencia de acciones legales si regresaban.
Cuando la Junta impuso posteriormente una multa de 51.409 euros por daños a los recursos hídricos, Melgarejo la recurrió, perdió, y al parecer evitó pagarla.
Lo alarmante es que los vecinos afirman que los sistemas de riego y los pozos siguen operativos hoy día.
Vista aérea de la propiedad del Trafalgar Polo, con el sistema de agua visible en la esquina izquierda.
Cuando The Olive Press preguntó a la policía local de Vejer si estaban inspeccionando el alegado uso de agua del club, nos respondieron que era propiedad ‘privada’ y que ‘no podían acceder a verificar’.
Manifestantes colgando carteles en la playa de Mangueta frente al Trafalgar Polo Club, proporcionado por AGADEN.
Frustrados por años de procedimientos estancados, AGADEN ha llevado ahora el caso a la Fiscalía Provincial de Cádiz, mientras los vecinos han recurrido al Defensor del Pueblo en Madrid.
Cuando preguntamos al Ayuntamiento de Vejer si se había emitido una ‘orden de cese’ al club por irregularidades urbanísticas, la concejala responsable de Urbanismo, Domenika Paradiso, dijo: “Son detalles muy concretos que requieren consultar los expedientes. No puedo responder de inmediato.”
Vista del campo del Trafalgar Polo Club para partidos de polo.
Un exalcalde, Pepe Jose Ortiz, al frente del consistorio hasta 2019, añadió: “Como el asunto está en los tribunales, me han aconsejado no comentar.”
Melgarejo admitió que existe un caso judicial por el incidente con los jinetes, pero lo describió ‘como una nimiedad’ y afirmó que los vecinos en cuestión están ‘locos’ y ‘cuentan mentiras’.
Al ser cuestionado nuevamente sobre el tema del agua y el sendero público, respondió: “No, no, lo siento, no voy a contarles nada al respecto, todo está en el juzgado.”
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