Greenpeace sorprende al alcalde con una tarta de cumpleaños con forma del ilegal hotel Algarrobico en la costa de Almería

Un controvertido hotel construido ilegalmente en la costa de Almería hace décadas vuelve a ser noticia después de que Greenpeace sorprendiera al alcalde local con una tarta de cumpleaños con la forma del edificio.

Un vídeo publicado el miércoles mostraba a activistas entregando la tarta, que incluía un cartel con la leyenda “hotel ilegal”, al alcalde de Carboneras, Salvador Hernández, a quien Greenpeace acusa de entorpecer la demolición del complejo turístico de 411 habitaciones.

La acción conmemoraba el vigésimo aniversario de la orden judicial que paralizó la construcción del Hotel Algarrobico, llamado así por la playa donde se ubica, el 21 de febrero de 2006.

Los tribunales dictaminaron que había sido edificado dentro de la zona protegida de 100 metros en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, un terreno catalogado como demanial y estrictamente vedado para cualquier desarrollo urbanístico.

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“No queríamos perder la oportunidad de marcar este aniversario agridulce”, declaró Luis Berranquero, coordinador regional de Greenpeace en Andalucía.

“Dulce, porque celebramos que hace 20 años se paralizó este monstruoso símbolo de la destrucción costera y el desarrollo urbano depredador”, añadió. “Amargo, porque llevamos 20 años intentando derribarlo, y aún sigue en pie.”

Junto con la tarta, los activistas entregaron a Hernández una carta en la que instaban al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía a investigarle por un presunto delito de desacato.

En la misiva, Greenpeace alega que permitió que una providencia judicial clave caducase sin revocar la licencia de obras del hotel, retrasando aún más la demolición.

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“Mucha gente se pregunta cómo es posible que un ayuntamiento o un particular lleve cuatro años incumpliendo una sentencia del Tribunal Supremo”, dijo Berranquero. “El Ayuntamiento de Carboneras ha estado dilatando durante demasiado tiempo una serie de trámites administrativos que podrían completarse en menos de 15 días.

“No hay más excusas. Deben cumplir, y no lo han hecho”, añadió. “Veinte años es más que suficiente. Es hora de que el hotel sea demolido y de que esta playa sea restaurada.”

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El proyecto del Algarrobico se remonta a finales de los años 90, cuando la promotora con sede en Madrid Azata del Sol adquirió 16 hectáreas de primerísima línea de playa en Carboneras, unos terrenos que pronto pasarían a formar parte del parque natural.

La construcción comenzó en 2003 después de que el consistorio local, en una decisión polémica, aprobase la licencia. Los grupos ecologistas dieron la voz de alarma inmediatamente, advirtiendo de que el proyecto violaba la Ley de Costas de España, que prohíbe edificar a menos de 100 metros de la línea de la costa y protege estrictamente los terrenos de parques nacionales.

En una de las protestas más llamativas de Greenpeace, activistas escalaron posteriormente el hotel sin terminar y pintaron su fachada de negro con las gigantescas palabras “hotel ilegal”.

En 2006, los tribunales intervinieron finalmente, paralizando las obras cuando el hotel estaba completado en un 80% aproximadamente. La enorme estructura de hormigón ha permanecido vacía desde entonces.

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El Tribunal Supremo de España ha confirmado repetidamente la ilegalidad del hotel y ha exigido su demolición, aunque la licencia de obras aún no ha sido revocada.

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Los activistas de Greenpeace con el alcalde Salvador Hernández.

El ayuntamiento de Carboneras no respondió a las solicitudes de comentarios. Sin embargo, en un comunicado de prensa publicado en línea, Hernández rechazó las afirmaciones de Greenpeace, insistiendo en que el municipio está “colaborando plenamente con la justicia” en esta larga saga.

Tras recibir a los activistas, desestimó las acusaciones de desacato y afirmó que la prioridad del consistorio era proteger la reputación y los intereses de los vecinos de Carboneras, quienes, a su juicio, han pagado el precio por años de caos legal.

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