Granada, en el sur de España, se ha convertido en la primera ciudad del país en implantar una nueva secuencia de semáforos destinada a reducir la congestión urbana y que, sorprendentemente, se inspira en el sistema de tráfico del Reino Unido.
Hasta ahora, los semáforos españoles han sido tan directos como en la mayoría de lugares (rojo para parar, ámbar para esperar y verde para avanzar). No obstante, los nuevos semáforos en prueba añaden una breve “fase de aviso” en la que se encienden simultáneamente las luces roja y ámbar durante unos 1-2 segundos antes de cambiar a verde. Los conductores deben permanecer detenidos durante este intervalo, como ya saben bien los automovilistas británicos, pues esta fase sirve para prepararse a arrancar, engranar la marcha y soltar el freno de mano, permitiendo una salida más rápida al aparecer el verde.
Cualquiera que haya conducido durante tiempo en ciudades españolas reconocerá la típica escena: muchos conductores se abalanzan sobre la línea de detención e incluso aceleran el motor como si estuviesen impacientes por llegar a su destino, solo para descubrir, segundos después, que miran hacia otro lado cuando cambia la luz. Esto suele ir seguido de un estruendo de claxons desde el final de la cola y de una salida más lenta desde la línea.
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Cómo funciona la fase de aviso rojo-ámbar
Esta señal preparatoria de “listos” acorta el retraso de reacción típico de 0,5 a 1,5 segundos cuando los semáforos cambian de rojo a verde directamente. Al alertar a los conductores con antelación, minimiza el tiempo de inactividad en los cruces, mejora la fluidez en horas punta y reduce aceleracciones innecesarias desde parado.
El Área de Movilidad de Granada explica que el cambio compensa los tiempos de percepción y respuesta humanos, conduciendo a una circulación más suave y fluida sin necesidad de grandes mejoras en infraestructuras. Y, por supuesto, evita que los conductores estiren el cuello para ver si el peatonal ha cambiado, lo que indicaría que el semáforo principal está a punto de hacerlo.
El estándar europeo llega por fin a España
Aunque resulta novedoso y potencialmente confuso en España, el rojo + ámbar antes del verde es estándar en otros países europeos, como el Reino Unido, Alemania, Finlandia, Suiza, Bélgica, Dinamarca y Suecia. Estas naciones lo llevan usando años para mejorar la seguridad y la eficiencia.
La implantación en Granada de este sistema sencillo, que comenzó a principios de febrero de 2026 en cruces como el de la calle Severo Ochoa con calle Méndez Núñez, se inspira en esos modelos. Supone un simple ajuste de programación en las señales existentes, lo que lo hace muy rentable en comparación con los complejos sistemas de semáforos basados en sensores o en inteligencia artificial.
Implantación gradual y potencial futuro
Es probable que la implementación sea paulatina, empezando por zonas de alta congestión tras pilotos exitosos en otras ciudades. Granada planea extenderlo a la mayoría de intersecciones, monitorizando la respuesta de los conductores y los patrones de tráfico para realizar ajustes finos.
Las autoridades locales enfatizan: el rojo-ámbar combinado aún significa “parar” pero prepararse. Solo se puede avanzar con el verde. Las primeras reacciones en redes sociales muestran cierta confusión, pero los responsables aseguran que sus beneficios para la movilidad urbana son evidentes.
Mientras las ciudades españolas abordan el creciente tráfico y la contaminación, esta innovación de bajo coste de Granada podría inspirar una adopción más amplia bajo el marco de la Dirección General de Tráfico. ¡Ahora, si también considerasen las normas de las rotondas británicas, estaríamos ante un gran progreso en la fluidez del tráfico en España!