La aplastante victoria electoral de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi ha reducido las esperanzas de que las relaciones entre Tokio y Beijing mejoren significativamente a corto plazo, según analistas y empresarios, aunque algunos esperan que las tensiones se estabilicen con el tiempo.
Su coalición gobernante se aseguró el triunfo el domingo, fortaleciendo la posición de una líder que enfureció a Beijing al describir cómo podría responder Japón a un ataque continental contra Taiwán.
Las empresas atrapadas en medio de la disputa tendrán que proceder con cautela, incluso mientras Beijing evalúa los riesgos de maximizar la presión, dijeron los analistas.
“Los votantes japoneses han dado a Takaichi un fuerte mandato para continuar su política de seguridad y diplomacia”, dijo Kazuto Suzuki, profesor de la Escuela de Posgrado de Políticas Públicas de la Universidad de Tokio. “Si China continúa intensificando la presión sobre Japón, eso fortalecería el apoyo público hacia ella”.
Añadió que Beijing podría decidir no utilizar más su dominio en tierras raras. “China no ha impuesto controles de exportación explícitos, pero ha ralentizado la emisión de licencias. No creo que eso cambie como resultado de las elecciones”.
Charles Chang, profesor de finanzas de la Universidad Fudan en Shanghai, dijo que las empresas probablemente operarán con normalidad, aunque con mayor precaución. “La gente del comercio piensa: ‘Seguiremos haciéndolo a menos que nos pidan que paremos’”, agregó.