El toro de Torreblanca, el último en la Costa del Sol

Erguido en la cima del cerro Torreblanca, visible desde diversos puntos de la costa, se alza el único Toro de Osborne de toda la Costa del Sol. Este hito se ha convertido en parte inseparable del paisaje, de la memoria colectiva de la zona y en un símbolo identitario de la comunidad.

La llamativa silueta negra, recortada contra el cielo, llegó a salpicar durante décadas las carreteras nacionales y autonómicas españolas, evolucionando hasta erigirse en un auténtico símbolo patrio.

Un símbolo de la España genuina

Aunque sus orígenes fueron puramente comerciales, el Toro de Osborne ha trascendido a lo largo de las décadas su función publicitaria para convertirse en un elemento cultural y artístico. Diseñado en 1957 por el artista y publicista Manuel Prieto para promocionar el brandy Veterano, las primeras versiones eran de menor tamaño, estaban construidas en madera y exhibían prominentemente el nombre del producto. Con el tiempo, las restricciones legales obligaron a retirar los mensajes comerciales, así como a modificar su ubicación y estructura. Pero, para entonces, ya se había convertido en un símbolo nacional y parte del carácter de España —un hito para tantos que recorrían las lentas carreteras previas a las autopistas en un Seat 600 rumbo a su destino costero.

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De valla publicitaria a icono cultural

La transformación fue crucial para su supervivencia. Las figuras alcanzaron los 14 metros de altura, se construyeron en metal y se reubicaron lejos de los arcenes para integrarse en el paisaje natural. Tras años de controversia, en 1998 el Tribunal Supremo español falló que el toro había dejado de funcionar como soporte publicitario y se había convertido en un elemento decorativo del entorno, permitiendo así su conservación permanente. Desde entonces, permanecen 92 toros repartidos por España, 24 en Andalucía, y solo el de Fuengirola como único representante en la Costa del Sol.

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Más allá de su icónica silueta, el Toro de Osborne ha alcanzado una estatura cultural internacional. Ha sido destacado en publicaciones de prestigio como The New York Times Magazine, ha inspirado a artistas como Salvador Dalí, ha aparecido en películas y ha sido reinterpretado en innumerables formatos artísticos. Todo ello lo ha consolidado como un símbolo vinculado a la identidad, al paisaje y a la cultura popular.

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