En los Estados Unidos, aproximadamente 7,2 millones de adultos mayores de 65 años viven con la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia.1 Se prevé que esta cifra aumente a casi 14 millones para el 20602 si no se producen avances significativos. Cada nuevo diagnóstico implica que otra familia deberá enfrentarse a la pérdida de memoria, los cambios de personalidad y las exigentes demandas emocionales y económicas del cuidado.
Los costes sanitarios son enormes y se espera que alcancen los 384 mil millones de dólares en 2025, a lo que se suma el valor de los cuidados familiares no remunerados, estimado en más de 400 mil millones.3 Al no vislumbrarse una cura, los investigadores se centran en estrategias de estilo de vida que podrían retrasar los síntomas y proteger la salud cerebral. Una de las áreas que están estudiando recientemente es la música.
¿Cómo Influye Tocar un Instrumento en el Riesgo de Demencia en Adultos Mayores?
La conexión entre la música y la salud cerebral está ganando atención científica, y nueva evidencia sugiere que podría ser más poderosa de lo que se pensaba. Un estudio publicado en la *International Journal of Geriatric Psychiatry*,4 dirigido por investigadores de la Universidad Monash en Australia, exploró si escuchar música o tocar un instrumento podría ayudar a proteger contra la demencia y el declive cognitivo en personas de 70 años o más.
• Se estudió a 10.893 australianos de 70 años o más — Los investigadores examinaron datos de participantes inscritos en el estudio ASPREE (ASPirin in Reducing Events in the Elderly) y su subestudio ALSOP (ASPREE Longitudinal Study of Older Persons). Estas grandes cohortes australianas hicieron un seguimiento de adultos mayores a lo largo del tiempo para registrar resultados de salud. Los participantes no tenían demencia al inicio del estudio.
El equipo recopiló información sobre los hábitos musicales de los sujetos, en particular con qué frecuencia escuchaban música o tocaban un instrumento, y monitorizó la salud cognitiva durante varios años. El objetivo era ver si estos hábitos predecían la aparición de demencia, deterioro cognitivo sin demencia (CIND) y cambios en las capacidades de pensamiento.5
• Escuchar música frecuentemente mostró la protección más sólida — Los participantes que siempre escuchaban música tuvieron un 39% menos de riesgo de desarrollar demencia y un 17% menos de riesgo de CIND, en comparación con quienes rara vez o a veces la escuchaban.6 También mantuvieron puntuaciones más altas en cognición global y memoria, claves para tareas cotidianas como recordar eventos o tomar decisiones. Otros dominios cognitivos, como la atención o el lenguaje, no mostraron mejora.
• Tocar un instrumento ofreció beneficios — Los adultos mayores que tocaban un instrumento a menudo o siempre presentaron un 35% menos riesgo de demencia.7 Sin embargo, esta actividad no se vinculó a una reducción del riesgo de CIND ni a mejoras en las pruebas cognitivas a lo largo del tiempo. Los investigadores sugieren que, aunque tocar música puede ayudar, escucharla parece tener un efecto más consistente en la salud cerebral.8
• Combinar escuchar y tocar sumó beneficios — Quienes realizaban ambas actividades tuvieron un 33% menos riesgo de demencia y un 22% menos riesgo de CIND.9 La autora principal, Emma Jaffa, entonces estudiante de honor en la Escuela de Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad Monash, explicó:
“Estos hallazgos sugieren que las actividades musicales podrían ser una estrategia accesible para mantener la salud cognitiva en adultos mayores, aunque no se puede establecer causalidad”.10
• El nivel educativo influyó en el impacto de la música — Los efectos protectores de la música fueron más potentes en participantes con 16 o más años de educación, mientras que los resultados fueron mixtos para aquellos con 12 a 15 años.11 Los investigadores creen que esto puede relacionarse con la reserva cognitiva, la capacidad del cerebro para compensar el envejecimiento, donde una educación superior combinada con la práctica musical ofrece mayor protección.
• No hubo mejora en la percepción subjetiva de agudeza mental — A pesar de las ganancias objetivas en memoria y cognición global, los participantes no reportaron sentirse mentalmente más lúcidos. Esto destaca una brecha entre las medidas clínicas y la percepción personal, sugiriendo que los hábitos de vida pueden mejorar la salud cerebral incluso si las personas no notan los cambios.12
“La evidencia sugiere que el envejecimiento cerebral no se basa solo en la edad y la genética, sino que puede verse influido por las propias elecciones ambientales y de estilo de vida”, dijo la autora sénior, la profesora Joanne Ryan, directora del Programa de Investigación sobre Envejecimiento Saludable de la Universidad Monash. “Nuestro estudio sugiere que intervenciones basadas en el estilo de vida, como escuchar y/o tocar música, pueden promover la salud cognitiva”.13
A continuación, una visión rápida de los hallazgos del estudio, que muestra cómo los hábitos musicales cotidianos se vincularon con la memoria y el riesgo de demencia en adultos mayores:
| Hábito musical | Reducción del riesgo (%) | Lo que esto significa |
|---|---|---|
| Escuchar música la mayoría de los días | 39% menos riesgo de demencia, 17% menos riesgo de CIND | La escucha regular redujo el riesgo de demencia y ralentizó el declive cognitivo |
| Tocar un instrumento musical a menudo | 35% menos riesgo de demencia | Tocar un instrumento puede apoyar la salud cerebral, pero los beneficios fueron limitados |
| Escuchar música y tocar un instrumento | 33% menos riesgo de demencia, 22% menos riesgo de CIND | Combinar ambas actividades mostró una protección sólida |
La Demencia No Es Solo “Volverse Mayor”
Según la Alzheimer’s Association, la demencia es “un término general para la pérdida de memoria, lenguaje, capacidad para resolver problemas y otras habilidades de pensamiento que son lo suficientemente graves como para interferir en la vida diaria”.14 A veces se la llama “senilidad”, un término basado en la creencia obsoleta de que el declive mental grave es una parte normal del envejecimiento. Pero en realidad, la demencia refleja cambios relacionados con enfermedades en el cerebro, no el envejecimiento en sí mismo.15
Aunque a menudo se confunden, la demencia no es lo mismo que la enfermedad de Alzheimer. Más bien, la demencia es el término paraguas para las afecciones que causan declive cognitivo, y el Alzheimer es el tipo más común.
• El Alzheimer representa aproximadamente entre el 60% y el 80% de los casos de demencia — La segunda causa más común es la demencia vascular, que se desarrolla cuando el flujo sanguíneo al cerebro se reduce debido a vasos sanguíneos dañados o bloqueados.
Algunas personas experimentan cambios vinculados a más de un tipo de demencia al mismo tiempo, lo que se conoce como demencia mixta. Otros problemas de salud pueden causar problemas de memoria y pensamiento que se asemejan a la demencia pero no son permanentes, incluidos trastornos de la tiroides y deficiencias vitamínicas.16
• Qué sucede en el cerebro cuando se tiene demencia — La demencia comienza cuando las células nerviosas del cerebro (neuronas) y sus conexiones empiezan a deteriorarse. En la enfermedad de Alzheimer, este proceso está impulsado por la acumulación de depósitos de proteínas pegajosas llamadas placas, así como fibras retorcidas llamadas ovillos, que interrumpen la comunicación entre neuronas.17
Con el tiempo, estos cambios reducen el tejido cerebral y dañan las áreas responsables de la memoria, el razonamiento y el lenguaje. Estos cambios ocurren gradualmente, a menudo tardando años antes de que aparezcan los síntomas.
• La demencia progresa por etapas — En la etapa temprana, las personas aún pueden manejar la mayoría de las tareas diarias pero pueden necesitar recordatorios para citas. La confusión empeora durante la etapa media, y gestionar finanzas o cocinar se vuelve difícil; también puede necesitarse ayuda para vestirse o bañarse. Durante la etapa tardía, la independencia disminuye ya que los individuos con frecuencia necesitan asistencia a tiempo completo para comer, usar el baño y moverse.18
• Factores de riesgo que debes conocer — La edad es el factor de riesgo más sustancial, desarrollándose la mayoría de los casos después de los 65 años. El historial familiar también juega un papel, especialmente si un padre o hermano tiene demencia. La salud cardíaca importa también, ya que la presión arterial alta, la diabetes y el tabaquismo dañan los vasos sanguíneos y aumentan el riesgo. Factores de estilo de vida como la inactividad física, una mala dieta y el aislamiento social aumentan aún más la vulnerabilidad.19
Por Qué la Música Funciona Como Herramienta Terapéutica
Cuando escuchas música, tu cerebro se ilumina en varias áreas a la vez,20 incluyendo la corteza auditiva que procesa los sonidos, el sistema límbico que maneja las emociones y la corteza motora, involucrada en el movimiento. Esta activación “de todo el cerebro” es poderosa porque la mayoría de las terapias solo estimulan una o dos regiones. Por ello la música está ganando terreno en hospitales y clínicas, donde se usa como una herramienta no solo para ayudar a los pacientes a pasar el tiempo, sino también para apoyar la curación.21
• Las personas con afecciones cerebrales suelen beneficiarse más — En personas con lesiones cerebrales o enfermedades neurodegenerativas, la música estimula regiones clave del cerebro vinculadas a la memoria, emoción, movimiento y habla. Un ejemplo poderoso viene de pacientes recuperándose de un accidente cerebrovascular. Aquellos que luchan por hablar pueden recuperar palabras cantando. Usar melodía y ritmo también ayuda a reentrenar las vías del habla22 cuando la terapia del habla regular no es suficiente.
• La música calma rápidamente el cuerpo — La música lenta y constante puede ayudar a tu cuerpo a relajarse sincronizándose con sus ritmos naturales. Este ritmo suave señala a tu sistema nervioso parasimpático, la parte responsable del estado de “descanso y digestión”. Cuando se activa, tu frecuencia cardíaca se ralentiza, la presión arterial baja y los músculos tensos comienzan a relajarse.23
• La música puede proteger el cerebro de múltiples formas — Un estudio publicado en *Aging & Mental Health* encontró que los músicos tenían un 64% menos de probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo leve o demencia.24 Otro estudio publicado en *BMC Neurology* sugiere que esta protección puede venir de varios efectos superpuestos, incluyendo la mejora de la función ejecutiva y la memoria de trabajo, una mayor plasticidad cerebral, la reparación sensorimotora, la reducción del estrés y la depresión, y un mayor compromiso social.25
• Los beneficios de la música son evidentes en personas que ya viven con demencia — Un estudio publicado en *International Psychogeriatrics* encontró que 39 residentes en centros de cuidados a largo plazo en Iowa que escuchaban listas de reproducción de música individualizada experimentaron una reducción significativa en la agitación, incluidos gritos e irritabilidad, tanto durante como después de las sesiones de escucha. Estos beneficios fueron más pronunciados en comparación con cuando los residentes escuchaban música clásica de relajación genérica.26
• El vínculo entre la música y la corteza prefrontal — Situada detrás de la frente, la corteza prefrontal medial es una de las últimas regiones cerebrales en deteriorarse en la enfermedad de Alzheimer, y está fuertemente activada por la música. Petr Janata, Ph.D., del Centro para la Mente y el Cerebro de UC Davis, mapeó la actividad cerebral mientras las personas escuchaban música familiar y explicó:27
“Lo que parece suceder es que una pieza de música familiar sirve como banda sonora para una película mental que comienza a reproducirse en nuestra cabeza. Evoca recuerdos de una persona o lugar particular, y de repente podrías ver la cara de esa persona en tu ojo mental. Ahora podemos ver la asociación entre esas dos cosas: la música y los recuerdos”.
• La música merece un lugar en las estrategias de envejecimiento saludable — Investigadores de la Universidad de Exeter creen que la música debería incluirse en las estrategias para apoyar el envejecimiento saludable y reducir el riesgo de demencia. Recomiendan alentar a los adultos a cantar, participar en grupos musicales comunitarios o retomar instrumentos que tocaron anteriormente en la vida.28
“Las intervenciones de salud pública para promover el envejecimiento saludable y la reducción del riesgo de demencia deberían considerar incluir consejos para adultos sobre cómo involucrarse con la música… Hay evidencia considerable del beneficio de las actividades grupales musicales para individuos con demencia, y este enfoque podría extenderse como parte de un paquete de envejecimiento saludable para reducir proactivamente el riesgo y promover la salud cerebral”, concluyeron.
Más información sobre cómo la música moldea tus recuerdos y protege tu cerebro en “Tocar un Instrumento o Cantar Puede Ayudar a Preservar la Salud Cerebral“.
Cómo Comenzar a Crear una Rutina Musical Amigable para la Demencia
Incorporar la música a la rutina diaria no tiene que ser complicado. Ya sea que estés cuidando a alguien con demencia o creando tus propios hábitos de apoyo cerebral, estos pasos te ayudarán a construir una rutina musical simple y personalizada que se adapte a la vida diaria y apoye el bienestar a largo plazo:
• Dedica tiempo a la música cada día — Puede ser escuchar tu lista de reproducción, cantar o tocar un instrumento sencillo. Comienza poco a poco y aumenta gradualmente. El objetivo es hacer de la música una parte regular y agradable de tu rutina para que se sienta familiar y reconfortante.29
• Crea una lista de reproducción personalizada de canciones favoritas — Empieza seleccionando canciones favoritas que tararearías o con las que bailarías. La música familiar ayuda a despertar recuerdos, reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo en personas con demencia. Estas melodías crean confort y conexión, haciendo las sesiones más agradables y efectivas.30
• Mantén el ambiente tranquilo — Elige una habitación silenciosa con mínimas distracciones. Usa una silla cómoda y el método de escucha que te resulte mejor, ya sean altavoces o auriculares. Un entorno tranquilo reduce el estrés y te ayuda a concentrarte en la música.31
• Sé considerado con el volumen — Mantén un volumen cómodo y evita cambios repentinos en el tempo o la intensidad. Hacer pausas entre canciones puede ayudar a prevenir la sobreestimulación, mientras que un ritmo suave garantiza que la experiencia siga siendo relajante para tí.32
• Actívate, luego socializa — Cuando escuchar sea cómodo, comienza con actividades simples como marcar el ritmo con los dedos, tararear o cantar. Participar en un grupo de canto local también puede fomentar conexiones sociales.
• Revisa semanalmente y haz ajustes — Al final de cada semana, observa qué funcionó mejor. ¿Qué canciones se sintieron bien? ¿Fue la sesión demasiado larga o corta? ¿Estaba cómoda la habitación? Mantén lo que ayudó y elimina lo que causó estrés. Esto hace que tu rutina sea más fácil de