Un violento tiroteo acaecido el pasado fin de semana en Mijas ha puesto de manifiesto una aterradora nueva realidad en la Costa del Sol: la de las bandas de narcotraficantes, ávidas de beneficios rápidos, que convierten calles residenciales en campos de batalla.
El cruento enfrentamiento del sábado por la tarde, que incluyó una persecución a alta velocidad, disparos y un vehículo volcado, es solo el último síntoma de un fenómeno que las fuerzas de seguridad denominan el ‘Plan B’ de los narcos.
Los investigadores alertan de que los grupos de crimen organizado se alejan cada vez más de las rutas de contrabando tradicionales y recurren a los ‘vuelcos’ —el robo de cargamentos de droga a bandas rivales—.
75 kg de hachís incautados tras el tiroteo en Mijas
Esta táctica reporta ganancias inmediatas, pero ha pulverizado los antiguos códigos de conducta del hampa, desencadenando una espiral de violencia vindicativa que amenaza con trasladarse al ámbito público.
El incidente del sábado en Mijas ofreció una muestra de esta volatilidad al estilo ‘lejano oeste’.
Cinco patrullas de la Policía Local acudieron al lugar tras recibir aviso de una colisión, solo para verse inmersas en un ‘episodio violento’ con amenaza con arma de fuego e intento de fuga.
Un hombre resultó herido de bala y fue hospitalizado, mientras los agentes incautaron una pistola y 75 kilos de hachís de entre los restos.
Aunque los dos detenidos se enfrentan a cargos que incluyen tentativa de homicidio, los sindicatos policiales advierten de que no se trata de un caso aislado.
Las fuerzas de seguridad describen una nueva generación de criminales, más jóvenes e imprudentes, que buscan ‘satisfacción y dinero de forma inmediata’.
Esta mentalidad de ‘enriquecimiento rápido’ ha provocado un aumento de secuestros, torturas y ‘avisos’ —a menudo en forma de tiros en las piernas— mientras las bandas luchan por proteger sus alijos.
Los daños colaterales son cada vez más visibles.
En noviembre, conductores inocentes en la autovía de Málaga a Marbella fueron sacados de la calzada por un Mercedes que huía a toda velocidad en una persecución donde un pasajero resultó con un balazo en la pierna.
En otro caso reciente en Benalmádena, hallaron a una víctima golpeada y atada en un piso de almacenamiento, tras el robo de casi dos toneladas de hachís por una banda rival.
Sindicatos como el Sindicato Reformista de Policías (SRP) y la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denuncian que sus afiliados están en clara desventaja en esta guerra escalada.
Alertan de que, mientras los criminales se arman con material ‘de guerra’, incluidos kalashnikovs del mercado negro internacional, los agentes suelen llegar al lugar de los hechos con poco más que una pistola y un chaleco.
La AUGC ha subrayado un déficit crítico de efectivos, señalando 450 plazas sin cubrir solo en la provincia de Málaga —un 17% menos de la plantilla necesaria—.
Apuntan que la delincuencia en la provincia, y concretamente en Mijas, ha aumentado más de un 20% entre 2019 y 2024.
Pese a la insistencia del Gobierno en que está invirtiendo considerablemente en seguridad —el delegado del Gobierno, Pedro Fernández, citó 166 millones de euros para planes especiales antidroga—, los agentes sobre el terreno se sienten vulnerables.
Como expresó un representante sindical, los recursos actuales son ‘obsoletos’ frente a una narcoguerrilla que ya no respeta regla alguna.
Haga clic aquí para leer más Noticias de la Costa del Sol de The Olive Press.