Análisis de Jonathan Jurejko, periodista de tenis de BBC Sport.
Al comienzo de la noche, Coco Gauff admitió que no quería ganar el One Point Slam.
En su lugar, la campeona de dos grandes torneos prefería que un amateur se llevase el dinero. Ella pensaba que lo merecían más, ya que esa suma podría cambiarle la vida a alguien.
Smith, una persona reservada que genuinamente no encontraba palabras en las entrevistas tras cada victoria, fue finalmente el beneficiado. Le espera un futuro diferente. Por lo menos, será dueño de una nueva casa.
Curiosamente, Smith fue quien mostró la actitud más tranquila del lugar. No se inmutó al tener enfrente a Sinner. No se alteró al ver una caja llena de dinero falso junto a la pista. Permaneció imperturbable intercambiando golpes desde la línea de fondo, sabiendo la enorme suma que estaba en juego.
El innovador evento resultó ser un gran acierto de Craig Tiley, el director del Abierto de Australia.
Las estrellas dieron seriedad y la posibilidad de que cualquiera pudiera ganar añadió emoción. Un estadio casi lleno aumentó los ingresos y el evento fue muy popular entre los aficionados en línea.
Tiley afirmó que este concepto de ‘todo o nada’ igualaba a los Grand Slams con la base del tenis.
El desconocido ‘outsider’ aseguró que fuera un éxito rotundo, como ambos soñaban.