Durante su viaje al Sudeste Asiático en octubre, el presidente estadounidense Donald Trump cerró acuerdos con Malasia y Tailandia en el mismo día. Ambos tenían como objetivo asegurar y diversificar las cadenas de suministro de Estados Unidos para minerales críticos y tierras raras.
Según un comunicado de la Casa Blanca, Trump y el primer ministro malasio Anwar Ibrahim acordaron intensificar la cooperación en la construcción y expansión de las cadenas de suministro de minerales críticos. También convinieron en fortalecer la seguridad de los suministros de estos minerales y tierras raras entre los dos países.
Usando un lenguaje similar, la Casa Blanca dijo que EE.UU. también "fortalecería la cooperación [con Tailandia] en el desarrollo y expansión de las cadenas de suministro de minerales críticos" y promovería el comercio bilateral en áreas como la exploración, extracción, procesamiento y refinación de estos recursos.
Estos acuerdos consecutivos muestran cómo los países ricos en recursos se están convirtiendo en un campo de batalla clave en la competencia entre Estados Unidos y China por el control de las tierras raras y los minerales críticos.
Sin embargo, según analistas, Beijing podría estar en una mejor posición para atraer a estas economías que Washington, ya que China lleva mucho tiempo relacionándose con naciones ricas en recursos, desde el Sudeste Asiático hasta África.
Estos expertos dijeron que dichas economías ven a China como un "socio que realmente construye" y que las inversiones chinas normalmente no vienen con condiciones. En cambio, señalaron que las inversiones estadounidenses suelen tener más exigencias.
Además, dado que el Sur Global rico en recursos ve a la administración Trump como más "agresiva", podría ser una batalla cuesta arriba para Estados Unidos romper el dominio de China en el sector de las tierras raras.