En esta sección, hacemos un repaso de los mejores álbumes lanzados cada mes. Desde Sudan Archives hasta Snocaps, aquí están, en órden alfabético, los mejores discos de octubre del 2025.
Agriculture, The Spiritual Sound
El título del increíble nuevo álbum de Agriculture está sacado de la frase que llevan estampada en sus camisetas: “Me encanta el sonido espiritual del black metal extático de la banda Agriculture”. En su segundo trabajo tras su LP homónimo de 2023, el grupo de Los Ángeles juega con los límites técnicos del género y expande su poder transcendente, en parte al adentrarse en el sentimiento de amar sus extremos más intensos. Cambiando y difuminando las visiones (y voces) de los compositores principales Dan Meyer y Leah Levinson, sus olas son impredecibles pero frecuentemente exultantes en su caótica expansión. La metáfora más acertada llega en la canción final, que termina con la proclamación: “A veces me elevan y a veces se derrumban sobre mí/ Estoy completamente fuera de control/ Con la boca llena de agua”. Lee la reseña completa.
bloodsports, Anything Can Be a Hammer
Desde su primer ensayo juntos, a bloodsports le tomó menos de un año grabar su impresionante primer LP, Anything Can Be a Hammer Producido por Hayden Ticehurst, el álbum revitaliza las bases slowcore de la banda, con canciones volátiles que a menudo comienzan con partes de guitarra sobrias y sombrías antes de estallar en ruido, aunque nunca exactamente en la dirección que esperas. Las letras de Murphy oscilan entre un dulce fluir de conciencia y una desesperación de pesadilla, difuminando la línea entre la fragilidad y la confianza. “Fuerza una reacción extraña/ Áspera y afirmada/ Corta como una navaja”, canta casi cohibido en la canción final que da título al disco, lo cual quizá te haga sentir de la misma manera: no menos solo, pero extrañamente conmovido por el caos en constante evolución. Lee nuestra entrevista Artista en el Spotlight con bloodsports.
Eliza McLamb, Good Story
Escrito después de mudarse de Los Ángeles a Nueva York, el segundo LP de Eliza McLamb es tan irónico e introspectivo como su debut producido por Sarah Tudzin, pero ahonda más en sentimientos de absurdo y caos; no solo examinando los cambios de sus primeros veintes, sino también desentrañando los patrones de auto-narrativa detrás de ellos. “Escribirlo y hacerlo real/ Saltándome el paso en que recuerdo sentir”, canta en la canción que le da título, reconciliándose al tomarse las historias con calma y recordándose que el presente es todo lo que tiene: aburrido y difícil, sagrado y eterno. Lee nuestra entrevista Artista en el Spotlight con Eliza McLamb.
feeo, Goodness
feeo enmarca sus frágiles y extrañamente íntimas canciones contra el telón de fondo del infinito. Las posibilidades cósmicas y las injusticias absurdas brillan en los bordes de Goodness, haciendo que su visión se sienta tan amplia como única; sin embargo, cuanto más se enfoca la artista londinense en los detalles microscópicos y los matices emocionales, más sus poemas sónicos se leen como pequeñas epopeyas, filtrándose a través del tejido conectivo de un mundo más profundo. Con 39 minutos, el debut de larga duración de Theodora Laird es asombrosamente rico; gira, fermenta y se adentra, recompensándote cuanto más tiempo pasas con él. Su voz es tan bella como siempre pero a veces casi vaporizada por su entorno, como si todo siempre estuviera colgando de un hilo muy fino. Pero su mirada perspicaz y su sentido de presencia permanecen infranqueables. “Solo soy una testigo”, canta, sosteniendo como pocos artistas se atreven.
Flock of Dimes, The Life You Save
El radiante nuevo álbum de Jenn Wasner bajo el seudónimo de Flock of Dimes crea un ambiente cálidamente acogedor y engañosamente sencillo para acomodar sus ideas complejas sobre la adicción y la codependencia. A dos décadas de su carrera – con varios discos en solitario además de su trabajo en Wye Oak y colaboraciones con Bon Iver, Sylvan Esso y muchos otros – la simplicidad de sus canciones puede sentirse subversiva, y, más importante, la única manera de realmente sentarse con ellas y sacarles la verdad, por paradójico que parezca. Como se recuerda a sí misma en ‘Defeat’, “Estoy dentro de ello, después de todo”. Lee nuestra entrevista sobre inspiraciones con Flock of Dimes.
Florence + the Machine, Everybody Scream
“Déjame sacar un disco y que no me arruine la vida”, canta Florence Welch en ‘Music by Men’, una canción relativamente modesta de su último álbum que llega a su misma esencia. No es la fama lo que casi destruye su vida, sugiere Everybody Scream, sino el impulso muy humano de superar los límites del cuerpo, de satisfacer su compulsión por actuar. Welch puede que indulje en realismo mágico aquí y allá, pero los orígenes viscerales de estas canciones son difíciles de exagerar: en 2023, las complicaciones de un embarazo ectópico malogrado la obligaron a una cirugía de emergencia a mitad de una gira, lo cual le salvó la vida y provocó una exploración de la brujería y la imaginería pagana. Todavía buscando una liberación catártica, ofrece un disco torrential y sombrío que no carece ni de grandes coros ni de brutal confrontación. Lee la reseña completa.
Hannah Frances, Nested in Tangles
Tras el del año pasado, Keeper of the Shepherd, el quinto LP de Hannah Frances es otra deslumbrante invitación al mundo profundamente interconectado de la cantautora. Continuando su colaboración con el co-productor Kevin Copeland, Frances expande las complejidades terrosas de su último disco inclinándose hacia un maximalismo elegante y sinuoso; si su álbum anterior fue una solemne excavación del duelo, la disfunción familiar y una crianza turbulenta, Nested in Tangles se espirala hacia afuera en vez de adentrarse más, creando un ambiente frondoso a través del cual los yoes pasados y presentes pueden moverse y cambiar de forma. Nudoso, juguetón y finalmente terapéutico, sabe cuándo respirar fuego y exhalar suavemente, anidar y ramificarse. “Los recuerdos se mueven en formas cambiantes repentinas”, entona en la canción final, “Me entrego al desahogo”. Lee nuestra entrevista Artista en el Spotlight con Hannah Frances.
Jay Som, Belong
Cuando llegó el momento de revisitar su proyecto en solitario, Melina Duterte sintió el impulso de abrir su sonido a colaboradores externos, reclutando contribuciones de Joao Gonzalez (de Soft Glas), Mal Hauser (colaborador de Mk.gee/illuminati hotties), Steph Marziano y Kyle Pulley, así como voces invitadas de algunos de sus mayores ídolos, incluyendo a Hayley Williams de Paramore, Jim Adkins de Jimmy Eat World y Lexi Vega de Mini Trees. Belong, su primer álbum nuevo en seis años, es expansivo y emocionante en cada giro, claramente energizado tanto por los impulsos experimentales de Duterte como por su amor nostálgico por el rock alternativo clásico. Incluso cuando se adentran en un territorio más sombrío y contenido, estas canciones no están hechas para deprimirse, sino como dice Duterte en ‘Past Lives’, para espiralar hacia arriba. Es buena compañía para sentirse parte. Lee nuestra entrevista sobre inspiraciones con Jay Som.
keiyaA, hooke’s law
keiyaA se sentía entumecida cuando el bombo alrededor de su último álbum, Forever, Ya Girl del 2020, empezaba a apagarse, cuando se encontró con una publicación de la escritora Mandy Harris Williams: “una espiral descendente es un muelle cargado”. Ella estaba citando el concepto en física que se convirtió en el título, y combustible poético, del último álbum de la cantante y multiinstrumentista originaria de Chicago, hooke’s law. Construyendo sobre la visión avant-R&B de su debut, es un retrato deslumbrante del desencanto como ninguno otro en el género mientras se mantiene absolutamente juguetón, tanto en su lujosa experimentación como en sus ingeniosos juegos de palabras. No es claustrofóbico, exactamente, sino más bien música de club desde el fondo de un pozo emocional. “Brindo para aliviar el dolor”, ofrece en la canción final, “Hasta que nos volvamos a encontrar/ Empezar de nuevo”.
Rocket, R Is for Rocket
Nombrados por una canción del grupo post-hardcore de los 90 Radio Flyer, el álbum debut de Rocket fue grabado entre 64 Sound y el Studio 606 de Foo Fighters, pero en lugar de contratar a un productor indie de gran nombre, el guitarrista Desi Scaglione dirigió el proceso él mismo. Casi todos los primeros sencillos del disco se grabaron en Studio 606, impulsando sus cualidades más atronadoras y himnicas; pero lo que hace de R Is for Rocket un debut tan refrescante y completamente realizado es su rango emocional y su experimentación sincera. “Quiero ser quien logre salir de tus sueños”, repite Alithea Tuttle en ‘Another Second Chance’, mientras todos suenan como si estuvieran viviendo los suyos propios. Lee nuestra entrevista Artista en el Spotlight.
Snocaps, Snocaps
Si las palabras Waxahatchee, Swearin’ o P.S. Eliot significan algo para ti, el sorpresivo debut de Snocaps podría ser la mejor sorpresa musical del año. Es el regreso de las gemelas Crutchfield, cuyo primera banda, the Ackleys, causó sensación en Birmingham, Alabama cuando tenían solo 15 años. Allison a veces toca como parte de Waxahatchee, el proyecto más grande de Katie, ahora nominado al Grammy, y han prometido tocar material de P.S. Eliot, su segunda banda, cuando salgan de gira juntas más tarde este año. Dividen la lista de canciones de su álbum homónimo equitativamente, haciendo ricochet entre sus instintos de composición divergentes (pero nunca discordantes). Acompañadas por dos músicos con los que Katie trabajó en su último álbum, Tigers Blood, MJ Lenderman y Brad Cook, Snocaps es tan cálido y espontáneo como espinoso y sutilmente milagroso. Lee la reseña completa.
Sudan Archives, The BPM
El lujoso y ambicioso mundo de Sudan Archives sigue expandiéndose en THE BPM, pero no a expensas de la vulnerabilidad – todo lo contrario. En términos generales, el tercer LP de la virtuosa es tan inventivo como su exitoso Natural Brown Prom Queen del 2022, pero a veces también se siente como un álbum totalmente diferente: más salvaje y desconcertante en sus cambios musicales, más existencial en su candor post-ruptura. La producción de Sudan y sus colaboradores es hipnótica y sin aliento de ideas sin perder nunca la sincronización con el desborde emocional de la cantante. “A veces puedo caer muy bajo pero ahora estoy alta”, canta en ‘Los Cinci’, valorando cada punto en el espectro por igual.
The Antlers, Blight
El nuevo álbum de The Antlers, Blight, amplía el alcance de las canciones de Peter Silberman al enfrentarse a la catástrofe ambiental, tomando referencias de varios medios de ciencia ficción. Pero comienza en un lugar hogareño: la intimidad implacable de la voz de Silberman, admitiendo las formas en que contribuye a la destrucción simplemente viviendo su día, de la manera en que tú podrías estar cuando pones el disco por primera vez: comiendo, pidiendo comida. Si has llorado con la devastación psicológica de Hospice (2009) o Burst Apart (2011), es conmovedor y poderoso escuchar su susurro soul cargando el mismo peso en este marco conceptual. Aunque cuando Blight se espirala hacia una serie de eventos apocalípticos ambiguos, una vez más no se siente conceptual sino psicológico, el sonido de la ansiedad ecológica – corrosiva, sin palabras, extendida – transformando lo que podría ser una escucha familiarmente delicada (para los estándares de The Antlers) en una inquietantemente frágil. Lee nuestra entrevista sobre inspiraciones con The Antlers.
They Are Gutting a Body of Water, LOTTO
Como la banda más pionera en el shoegaze moderno, TAGABOW podría capitalizar una versión fantástica y diluida de un sonido que solo se está volviendo más popular, especialmente en su primer LP para un sello más grande, el ATO Records de NYC. Podrían envolver todo en capas glitch de artificio y murmurar letras poéticas que no significan nada por el resto de sus carreras. La manera de Douglas Dulgarian de evitar eso fue hacer un disco que él ha denominado Categorías Cultura y Sociedad