Manejar fauna silvestre sin conocer la legislación puede conllevar multas cuantiosas. Crédito de la foto: VladimirCech/Freepik
Los paisajes de España, desde las montañas de Granada hasta los humedales de Doñana y la escarpada costa atlántica de Galicia, rebosan de vida salvaje. Los encuentros con animales enfermos, heridos o desorientados no son infrecuentes. Si bien el instinto puede llevarnos a ayudar, actuar sin la orientación adecuada puede perjudicar al animal y, en algunos casos, ocasionarnos problemas legales. Como enfermera veterinaria de fauna salvaje con experiencia en toda España, he sido testigo de cómo intentos bienintencionados de auxilio pueden, a veces, causar más daño que beneficio. Conocer los pasos correctos y contactar con las autoridades competentes es esencial tanto para la supervivencia del animal como para nuestra seguridad jurídica.
No Actúes por Tu Cuenta
La regla más importante es sencilla: no intentes tratar o liberar fauna silvestre por tu cuenta. Incluso los esfuerzos más bienintencionados pueden causar daños graves. Un ave rapaz manipulada incorrectamente puede lastimarse a sí misma y a su rescatador. Un erizo o un zorrezo pueden parecer inofensivos pero podrían portar enfermedades.
Los delfines o tortugas varados jamás deben ser empujados de vuelta al mar. Es un error que veo con demasiada frecuencia y que, en la mayoría de los casos, conduce a la muerte del animal. La mayoría de los mamíferos marinos varados están enfermos o heridos, y sin la evaluación y el tratamiento veterinario apropiados no pueden sobrevivir. Devolverlos al agua solo enmascara el problema temporalmente y les niega la oportunidad de recuperarse.
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Nunca, bajo ninguna circunstancia, se debe intentar auxiliar a un animal de gran tamaño herido, como un jabalí, un íbice o un ciervo. Estos animales pueden ser extremadamente peligrosos cuando están lesionados, ya que se sienten amenazados, y pueden herir gravemente a una persona, incluso matarla. Nunca manipules la fauna silvestre innecesariamente. Muchas especies están legalmente protegidas, y manipularlas sin autorización puede resultar en multas. Por ejemplo, todos los reptiles en España, incluidas lagartijas, serpientes y tortugas, están clasificados como especies protegidas. Esto ilustra por qué es esencial intervenir solo cuando un animal se halla en peligro inminente y seguir los cauces legales apropiados.
Solo se debe mover al animal si se encuentra en peligro inmediato, en una carretera, en riesgo de caída o en una situación en la que pudiera hacerse daño. El estrés y el shock son tan peligrosos como una herida, por lo que la manipulación deber ser mínima. Si es necesario inmovilizarlo, colócalo en una caja ventilada y en la oscuridad. Nunca ofrezcas comida o bebida a un animal herido. Si el animal sufre de lesiones internas, alimentarlo o darle agua podría ser fatal. Por ejemplo, los polluelos no beben agua como los adultos, y forzarlos a beber puede provocar neumonía por aspiración. Espera siempre las instrucciones de los centros de rescate autorizados o de profesionales antes de intentar alimentar o hidratar a la fauna silvestre.
La ley española es clara: solo los centros de rescate de fauna autorizados o los profesionales veterinarios con permisos especiales pueden manipular y rehabilitar animales salvajes. Los veterinarios comunes no están autorizados a menos que posean esos permisos específicos, por lo que su papel principal es dirigirte a la autoridad competente y garantizar que el animal llegue al centro adecuado de forma segura.
Solo los veterinarios y clínicas autorizados pueden tratar fauna silvestre enferma o herida.
Crédito de la foto: Molly Grace
No Transportes Sin Permiso
Uno de los errores más comunes que comete la gente es recoger un animal e intentar llevarlo ellos mismos a un centro de fauna. Esto nunca debe hacerse sin notificarlo primero al centro.
Si la policía o agentes medioambientales te detienen mientras transportas un animal salvaje sin autorización previa, podrías enfrentarte a multas por posesión ilegal o incluso ser sospechoso de tráfico de especies. Los centros de rescate siempre registran y confirman cuándo esperan la llegada de un animal. Sin esa confirmación, te arriesgas a ser considerado legalmente responsable. Seguir estos pasos es tan importante para tu seguridad como para el bienestar del animal.
No todos los animales heridos requieren una acción urgente. Un gorrión con un ala dañada puede necesitar cuidado, pero no constituye una emergencia. Un delfín varado en la orilla o un íbice herido en la montaña, sin embargo, deben ser reportados inmediatamente. En caso de duda, realiza la llamada; explicar la situación al 112, al SEPRONA o al centro más cercano es siempre mejor que arriesgarse a una acción incorrecta.
A Quién Llamar
España cuenta con una red de centros y servicios especializados para el rescate de fauna silvestre. A cuál contactar depende del tipo de animal.
Especies en Peligro o Protegidas (Centros CREA): Los centros CREA, ubicados en Andalucía, están destinados a animales como el lince ibérico, búhos reales o buitres leonados; llama al Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) más cercano. Estos centros están gestionados a nivel regional y autorizados para cuidar de las especies más vulnerables. Puedes encontrar información aquí.
Fauna Herida o Enferma (Centros de Fauna): Ubicados por toda España, están destinados a animales en peligro y no amenazados, como erizos, conejos, cernícalos o zorros; contacta con un Centro de Recuperación de Fauna. Puedes encontrar información aquí o en el sitio web de GREFA aquí.
Vida Marina (Red de Varamientos / Centros de Rescate Marinos): Para tortugas, delfines o aves marinas en apuros, contacta con la red de varamientos o un centro de rescate marino. Si no estás seguro, marca el 112. Nunca intentes devolver un animal marino al mar. Los cetáceos (ballenas y delfines) son especies protegidas y la mayoría de los animales varados están enfermos o heridos; empujarlos de vuelta al agua casi siempre conduce a su muerte. Los delfines varados son un ejemplo particularmente claro: incluso si parecen sanos, a menudo sufren internamente, y devolverlos al agua sin evaluación puede ser fatal.
Nunca intentes gestionar por tu cuenta un animal de gran tamaño herido. Crédito de la foto: Molly Grace
Números de Emergencia a Recordar
- 112 – Servicios de emergencia generales
- SEPRONA (Unidad de protección ambiental de la Guardia Civil) – 062 o +34 915 142 400
Recuerda: no todos los centros de rescate aparecen en los directorios oficiales, por lo que buscar en internet: centro de recuperación de fauna + tu provincia suele ser la forma más rápida de encontrar el contacto adecuado.
En mi experiencia, la cuidadosa adherencia a estas reglas garantiza que el animal tenga la mejor oportunidad de supervivencia. Cada decisión responsable, desde contactar con el centro correcto hasta evitar manipulaciones innecesarias, contribuye a desenlaces más seguros tanto para el animal como para su rescatador. La fauna española es uno de sus mayores tesoros, y con un poco de preparación y cuidado, los encuentros con íbices, búhos, tortugas, delfines o incluso animales grandes como ciervos o jabalíes pueden seguir siendo momentos de asombro en lugar de arrepentimiento.