Vista aérea del puerto de Palma, donde se llevará a cabo el proyecto de reordenación del Portitxol | Crédito: APB/web
El Portitxol se enfrenta a una transformación que modificará su relación con Palma. El plan de la Autoridad Portuaria de las Islas Baleares propone incrementar las zonas verdes, crear nuevas plazas y rediseñar los usos portuarios, con el fin de integrar el barrio en la ciudad sin que pierda su carácter marítimo.
La Autoridad Portuaria de Baleares ha presentado el proyecto de reordenación del Portitxol, una iniciativa que prevé una transformación profunda, liberando 4.300 metros cuadrados para uso público, sumando 5.500 metros cuadrados de zonas verdes e integrando el muelle en el tejido urbano de la ciudad.
“Con estas medidas, el Portitxol dejará de ser una frontera y se convertirá en un espacio dinámico y accesible, que dará voz a la ciudadanía”, afirmó el presidente de la APB, Javier Sanz. “Pasaremos de un enclave cerrado y tensionado a un entorno abierto, ordenado y sostenible, que proporcionará una mejor calidad de vida, más ciudad y más mar para todos”, añadió.
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Un plan ambicioso para Palma
El plan incluye la creación de una gran plaza frente al mar, la peatonalización de la calle Sirena y un aparcamiento subterráneo que sustiturá las áreas colapsadas por tráfico y la marina seca. Asimismo, se creará un estacionamiento en superficie exclusivo para residentes para reducir la presión generada por la convivencia entre el ocio, el turismo y la vida vecinal. En la zona portuaria, el proyecto contempla la construcción de nuevos amarres para embarcaciones menores, el rediseño del varadero y la marina, y el traslado de la escuela de vela al muelle pesquero. Además, se prevé una plataforma transitable sobre el espigón de Troneras, que funcionará como mirador hacia el mar, siguiendo el modelo utilizado en Molinar.
La APB enfatiza que el objetivo es mantener el carácter marinero del Portitxol, donde la navegación de pequeñas embarcaciones sigue siendo un elemento clave. Sin embargo, el futuro de los amarres continuará marcado por la dualidad actual: por un lado, los gestionados directamente por la APB, y por otro, los vinculados al Club Nàutic Portitxol. Intentos anteriores de unificar ambas entidades no han tenido éxito, y por el momento, esta división permanecerá. Actualmente existen 460 amarres directos y 100 a través del Club.
La reordenación del Portitxol marca, en definitiva, la apertura de una nueva fase tras la renovación del paseo marítimo de Palma. El barrio marinero se suma ahora a este proceso de transformación. El objetivo es ganar espacio público, reducir la presión del tráfico y fortalecer la conexión entre la ciudad y el mar. Se trata de un paso más en la remodelación del frente litoral de Palma, que mira al futuro con un Portitxol renovado, pero con el reto de mantener su esencia como barrio vivo y volcado al mar.