El segundo cargo de mayor rango en la policía nacional española se vió obligado a dimitir este martes tras ser acusado de violación, un nuevo escándalo que debilita aún más al gobierno de izquierdas de Sánchez, acusado por la oposición de intentar encubrir el caso.
Este affaire llega en un momento en que miembros del círculo íntimo—tanto personal como profesional—del presidente socialista Pedro Sánchez son objeto de investigaciones judiciales desde hace varios meses.
Además, varios miembros del Partido Socialista que él lidera enfrentaron acusaciones de acoso sexual a finales del año pasado.
El nuevo escándalo fue desencadenado por una denuncia por violación presentada por una agente de la policía española contra José Ángel González Jiménez, de 66 años, hasta entonces número dos del cuerpo policial.
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Según el relato de la víctima proporcionado por su abogado Jorge Piedrafita, tras una comida en un restaurante en abril de 2025, el alto mando policial le habría ordenado llevarlo a su residencia oficial, donde la violó.
La denuncia presentada por la víctima alega agresión sexual, coacciones y daños psicológicos, señaló el letrado.
“Los hechos (…) son de tal gravedad que, en cuanto se conocieron, se exigió la dimisión (de José Ángel González Jiménez, nota de la redacción)”, declaró este miércoles el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
“No sabíamos nada”, insistió Marlaska, añadiendo que “de haber tenido la más mínima constancia de una situación de tal gravedad, comprenderán que le habríamos exigido la renuncia antes”.
Pero estos argumentos no convencieron al Partido Popular, principal formación de la oposición de derechas, que pidió la salida inmediata del ministro, en el cargo desde 2018.
“El principal argumento del Gobierno para justificar que un presunto violador estaba al mando de la policía nacional es que sólo se enteraron ayer (martes)”, ironizó en X Alberto Núñez Feijóo, líder del PP.
“¿De verdad cree que aceptamos que el ministro del Interior ignoraba lo que hacía la jerarquía policial y que está encubriendo delitos?”, inquirió además.
Presionado, Grande-Marlaska aseguró que sólo abandonaría su puesto “si la propia víctima dice que no se sintió protegida”.
El caso es aún más delicado para el presidente Sánchez, quien ha erigido la lucha contra la violencia machista y la igualdad de género en prioridades absolutas de su política.
A finales del año pasado, tras verse el Partido Socialista sacudido por una serie de casos de acoso sexual que provocaron la dimisión de varios cargos locales y regionales, el jefe del Gobierno español admitió “errores”.
Desde entonces, el PSOE ha cosechado dos derrotas electorales en los comicios autonómicos de Extremadura y Aragón, y las encuestas más recientes lo sitúan por detrás del PP de celebrarse ahora elecciones generales.