Una venezolana en el centro de Madrid brindó este sábado por “un nuevo comienzo”, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y las subsiguientes esperanzas de la diáspora de regresar a su patria.
Gritos de “¡Se fue, se fue!” y “¡Cayó, cayó!” colmaron el aire durante la espontánea y animada manifestación, donde cantos y bailes improvisados llenaron la madrileña plaza de la Puerta del Sol.
Luciendo gorras con los colores de Venezuela y ondeando la bandera nacional, los congregados aplaudieron una efígie improvisada de Maduro esposado y en alto.
“Vine a celebrar”, declaró Pedro Marcano, de 47 años, quien afirma sentirse “agradecido por el gran servicio que Estados Unidos ha prestado a quienes están en Venezuela y a quienes la abandonaron”.
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Solo piensa en volver a casa, aunque admite que “primero necesitamos tener un panorama más claro”, enjugándose una lágrima al recordar a sus seres queridos, a los que no ve desde hace once años.
La diáspora venezolana es una de las más numerosas en España, con alrededor de 400.000 miembros según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
‘Ya nada me queda por hacer aquí’
La noticia de la captura de Maduro es estremecedora para algunos de estos inmigrantes cuyos familiares aún residen en Venezuela.
“En cuanto reabran el espacio aéreo, me voy a Venezuela. Ya no tengo nada que hacer aquí. Regreso a mi país”, afirma Yuleida Peña, de 58 años, dueña de una tienda de productos venezolanos en España.
“Lo peor ya pasó”, dijo refiriéndose a Maduro, pero añadió que le “preocupa” la gente en Venezuela que “aún sigue bajo el mando de esos ladrones, de esos corruptos”.
Consciente de que Washington actuó movido por su “interés económico” —con la mirada puesta en las reservas de petróleo y minerales—, la comerciante manifestó su apoyo a restablecer “relaciones económicas con Estados Unidos, si es en beneficio del pueblo, si es para recuperar la libertad”.
Jocelin Piguave, de 30 años, ya planea su regreso “a casa, a nuestro país”, alentada por la “esperanza” de ver a la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, asumir el poder.
Muchos otros venezolanos en España expresaron, no obstante, cierta cautela respecto al futuro de su nación.
“Aún faltan pasos por dar”, señaló Karla Ramírez, asistente del hogar de 52 años.
“Habrá personas (en el poder) que no querrán salir. Y se está gestando una guerra civil”, advirtió, sin ocultar su satisfacción por el advenimiento de un “cambio”.