Vecinos del futuro arsenal aeroportuario de Palma se sienten ignorados por la clase política.

Pere Sansó, presidente de la asociación de vecinos de Sa Casa Blanca, acudirá este jueves al pleno del ayuntamiento de Palma con el fin de plantear las quejas e inquietudes existentes en torno al depósito de armamento del Ejército del Aire en la base aérea de Son Sant Joan.

Sansó afirma que los residentes se sienten «ignorados». La presidenta Prohens envió una carta al presidente del Gobierno, Sánchez, expresándole su sorpresa por el proyecto del almacén, «pero no dijo ni dió a entender que le desagradara la idea, lo cual interpretamos como una falta de empatía hacia nosotros y una falta de respeto».

La asociación pedirá al consistorio «que se pronuncie en contra de este búnker… con capacidad para setenta y cinco toneladas de material explosivo». «No por ideología, sino porque hay vecinos del municipio que viven en las inmediaciones. Queremos que nos defiendan. El único político que ha hecho algo es el diputado Vicenç Vidal de Sumar-Més. ¿Qué hacen nuestros representantes políticos del Partido Popular y del PSOE en Madrid? Entre ellos, un exalcalde de Palma, Señor José Hila.»

Los vecinos, añade, necesitan sentirse escuchados y comprendidos, dada la sensación de inseguridad que se ha generado. «Hemos calculado que hay 1,03 kilómetros desde el depósito al colegio y la plaza; las viviendas más cercanas distan unos 300 metros. El riesgo cero no existe. Ha habido instalaciones críticas como centrales nucleares que han fallado, y este almacén de bombas estará a poco más de un kilómetro del colegio y de la plaza de Sa Casa Blanca. ¿Acaso no tenemos derecho a estar preocupados? Creo que sí, y se lo vamos a trasladar al ayuntamiento y a quien corresponda.»

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En caso de un conflicto militar, «esto nos convierte en un blanco». Los residentes temen que una posible increase de la importancia de la base aérea de Son Sant Joan conlleve su ampliación, afectando a terrenos colindantes mediante expropiaciones. También llama la atención sobre los aviones de combate en la zona, que alteran la ya de por sí frágil tranquilidad de los vecinos. «No es una simple molestia; es un ruido tan intenso que llega a doler en los oídos, los animales se vuelven locos.»

«El proyecto se ha realizado en secreto. Nadie, ni siquiera las instituciones locales, sabían nada al respecto. Hemos hablado con todos los partidos políticos, y nadie conocía el plan; realmente no lo entendemos.»