El Paseo Marítimo de Palma solía tener una inmerecida reputación como punto de encuentro para el consumo alcohólico en la vía pública. Si bien el fenómeno del ‘botellón‘ fue en su día combatido con éxito, la asociación de vecinos alerta de su resurgencia y responsabiliza a seis o siete supermercados que continúan vendiendo alcohol después de las diez de la noche, hora en la cual dicha venta debe cesar obligatoriamente.
La asociación decidió contratar detectives privados. Estos constataron que se producían ventas de bebidas alcohólicas tras el toque de queda horario establecido. Los investigadores disponen de tickets de compra que evidencian claramente la hora de la transacción. Se alega que esta práctica ilícita está fomentando la congregación de grupos en el Paseo Marítimo con el propósito de consumir alcohol. Asimismo, se han recabado pruebas de venta a menores de edad.
Antonio Ruiz, presidente de la asociación de vecinos, declara: “Se reúnen, beben, comen y dejan un reguero de suciedad”. Los kebabs para llevar constituyen su alimento predilecto.
Basura abandonada tras una concentración de botellón.
Ruiz manifiesta su temor a un retorno a los problemas del pasado, mucho antes de la renovación del Paseo, cuando cientos de jóvenes se congregaban para sus francachelas, generando graves conflictos de convivencia para los residentes.
La asociación exige que se aplique la normativa vigente para impedir la venta de alcohol fuera del horario permitido. Una excesiva permisividad está “fomentando el consumo en espacios públicos, con el consiguiente incremento del ruido, altercados y residuos”, una situación que afecta directamente a la tranquilidad ciudadana y a la imagen de la zona. No obstante, se reconoce que incluso el corte de venta a las 22h no resulta del todo eficaz, “puesto que los jóvenes se aprovisionan con antelación”.
Existe, además, una cuestión de competencias. Ruiz señala que la jurisdicción recae sobre la Autoridad Portuaria de Baleares y no sobre el Ayuntamiento de Palma.