La provincia de Valencia, aún traumatizada, afrontó este lunes otra noche de lluvias torrenciales que despertaron el temor a que se repitieran las mortíferas inundaciones del año pasado. La alerta meteorológica fue rebajada a naranja este martes mientras la tormenta se desplaza hacia Baleares y Alicante.
La agencia nacional de meteorología, Aemet, mantuvo las zonas costeras de la provincia de Valencia en alerta roja durante todo el lunes debido al riesgo de precipitaciones intensas.
La ciudad de Gandía figuró entre los municipios más afectados, registrandose más de 240 litros por metro cuadrado durante la noche del lunes, lo que anegó calles y garajes.
Algunas de las localidades más castigadas por la devastadora DANA del año pasado también sufrieron estas lluvias torrenciales, donde el agua ha vuelto a cubrir las calles, aunque con un nivel de destrucción muy inferior al de 2024.
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Imágenes divulgadas en redes sociales mostraban además impetuosos torrentes de agua recorriendo la localidad de Cullera, al sur de la capital regional, Valencia.
“Hemos vivido un episodio de lluvias históricas”, declaró el alcalde de Cullera, Jordi Mayor, en un comunicado en redes sociales, rogando a los vecinos que permanecieran en sus domicilios.
Los remanentes del antiguo huracán Gabrielle se dirigen ahora hacia las Islas Baleares y Alicante este martes, mientras la alerta en Valencia se degrada a naranja tras la máxima alerta roja. En Ibiza ya se produjeron algunas inundaciones localizadas debido a las fuertes lluvias de la noche del lunes.
Un acto en la Universidad de Valencia que iba a contar con la presencia del Rey Felipe VI este martes fue cancelado debido al pronóstico meteorológico adverso, anunció la casa real.
El partido de fútbol de La Liga entre el Valencia y el Real Oviedo previsto para el lunes también fue pospuesto por la alerta, según informó la Federación Española de Fútbol. Está programado que se juege este martes, si las condiciones lo permiten.
Más de medio millón de estudiantes en toda la Comunidad Valenciana no tuvieron clase el lunes porque 243 ayuntamientos de la región cerraron los centros educativos de forma preventiva, indicaron las autoridades educativas autonómicas.
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La ciudad de Valencia también clausuró todos los espacios públicos, incluyendo bibliotecas, parques, mercados y cementerios.
Con anterioridad, los aguaceros nocturnos habían provocado inundaciones localizadas y el desbordamiento de una rambla en Aldaia, una de las poblaciones más golpeadas por el desastre de octubre de 2024 que se saldó con más de 230 fallecidos. No se han reportado heridos.
“Hay un poco de pánico por lo ocurrido. La gente está muy asustada”, relató a la AFP el pensionista Jose Luis Ruiz, de 64 años, en Aldaia.
“Todo el mundo apartó sus coches de la zona. Pusimos barreras en las puertas. Pasamos una noche un poco en vela.”
Las inundaciones del año pasado generaron una indignación generalizada en torno a los sistemas de alerta y la respuesta de emergencia. Los ciudadanos siguen protestando y acusan a los responsables de no haber facilitado avisos a tiempo.
Dado que una atmósfera más cálida contiene mayor cantidad de agua, el cambio climático incrementa el riesgo y la intensidad de las precipitaciones extremas y las consiguientes inundaciones.
Con información adicional de Alex Dunham, editor de The Local España.