Vacacionistas británicos advertidos: Exceder su estancia en España podría acarrear una prohibición de tres años

Los viajeros británicos con destino a España están siendo advertidos de que podrían quedar excluidos del espacio europeo por hasta tres años si infringen los estrictos límites de viaje posteriores al Brexit.

La Oficina de Exteriores del Reino Unido ha emitido una nueva alerta, mientras España y otros países de la UE se preparan para implementar el nuevo sistema electrónico fronterizo, recordando a los británicos que solo se les permite una estancia de 90 días dentro de cualquier período de 180 días en el Espacio Schengen sin visado.

Esta norma se aplica a turistas, visitas familiares, viajes de negocios breves, eventos culturales o deportivos, y cursos o formaciones de corta duración. Quien planee trabajar en España necesitará un visado específico.

Es crucial tener en cuenta que el contador de 90 días acumula el tiempo total pasado en todos los países Schengen —no solo en España—. Los viajes realizados en los seis meses previos a la entrada se incluyen en el cálculo, por lo que un error de cálculo involuntario podría llevar a superar el límite.

Las autoridades advierten que, en caso de sobrepasar la estancia permitida, los agentes fronterizos pueden imponer una prohibición de entrada de hasta tres años, vetando el acceso tanto a España como al resto del territorio Schengen.

Hasta que el nuevo Sistema de Entrada y Salida de la UE esté plenamente operativo, también se insta a los británicos a revisar sus pasaportes con detenimiento. Los visitantes deben asegurarse de que su pasaporte sea sellado tanto a la entrada como a la salida. La ausencia de un sello podría ocasionar inconvenientes en frontera, obligando al viajero a justificar sus movimientos con tarjetas de embarque o billetes.

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Los residentes británicos en España están exentos del sellado de pasaporte, pero deben mostrar de forma clara su justificante de residencia, como la Tarjeta de Identidad de Extranjero (TIE), al cruzar el control fronterizo.

Esta advertencia llega en un momento en que el Ministerio del Interior británico confirma otro cambio normativo que podría sorprender a los viajeros. A partir del 25 de febrero de 2026, los ciudadanos con doble nacionalidad británica ya no podrán ingresar al Reino Unido utilizando únicamente un pasaporte extranjero. Deberán presentar un pasaporte británico válido o un Certificado de Derecho de Residencia —un documento que cuesta 589 libras, requiere renovación con cada nuevo pasaporte extranjero y tarda semanas en tramitarse—.

Las autoridades afirman que esta medida cierra una laguna en el nuevo sistema de autorización de viajes del Reino Unido y alinea al país con naciones como Estados Unidos y Canadá.

El mensaje para los británicos que viajan a España es claro: calculen sus días con precisión —o arriesguense a pagar un precio muy elevado por un simple error—.

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