Unidos de por vida, las grullas canadienses inician la temporada de anidación en Florida

ORLANDO, Florida – Las grullas Sandhill puede que no intercambien chocolates o rosas, pero estas aves altas y grises son de las más románticas y fieles en Florida. Forman parejas estables que suelen durar toda la vida. Con la llegada del Día de San Valentín, la especie está a punto de entrar en su temporada anual de cortejo, marcada por bailes elaborados, llamadas a dúo y la imagen inconfundible de las grullas viajando en pareja, según el Brevard Zoo.

En Florida viven dos subespecies: la grulla Sandhill de Florida, que no migra y reside aquí todo el año, y la grulla Sandhill mayor, que pasa el invierno en el estado antes de anidar más al norte. Ambas son conocidas por sus fuertes vínculos de pareja, donde macho y hembra colaboran en todas las etapas de la cría.

El cortejo comienza con un espectáculo digno de una película romántica. Las grullas saltan, se inclinan, baten las alas y llaman al unísono, un dúo que ayuda a consolidar su unión. Una vez formada la pareja, construyen juntos un nido en áreas abiertas de humedales, a menudo en aguas poco profundas.

De acuerdo con la Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca de Florida, las grullas Sandhill anidan a fines del invierno y en primavera.

Ambos padres se turnan para incubar los huevos durante aproximadamente un mes. Los polluelos, llamados "colts", pueden seguir a sus padres en las primeras 24 horas tras salir del huevo.

Según el Zoológico Nacional del Smithsonian, la colaboración continúa mucho después de construir el nido. Los adultos crían a sus pequeños durante meses, buscando alimento en familia y defendiendo su territorio. Las grullas residentes en Florida suelen verse en parejas o grupos pequeños, reflejo de su naturaleza monógama y sus vínculos duraderos. Algunas grullas pueden vivir 20 años o más, pasando gran parte de ese tiempo con la misma compañera.

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Alrededor de los 10 meses, los juveniles pueden independizarse, y el emparejamiento entre ellas comienza a los dos años de edad.

Aunque sus exhibiciones de cortejo atraen la atención de curiosos, las autoridades de vida silvestre y grupos conservacionistas piden a los residentes que les den espacio, especialmente durante la temporada de anidación. La pérdida de hábitat sigue siendo una amenaza para la especie, que depende de humedales, praderas y espacios abiertos para reproducirse y alimentarse.

Aún así, para muchos floridanos, ver una pareja de grullas Sandhill paseando por un vecindario o escuchar su llamada en el cielo se ha convertido en un signo familiar de la temporada, y un recordatorio de que algunas de las asociaciones más fuertes de la naturaleza no necesitan un día festivo para perdurar.

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