Puede depender de qué es lo que se mide realmente, ya que las cifras del propio servicio de población del Ayuntamiento de Palma arrojan una población municipal de 484.039 habitantes a primero de enero del año pasado. El censo poblacional anual publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el mes pasado otorgaba 443.196 residentes.
En cualquier caso, la población de Palma está en aumento, siendo la cifra más alta de estas dos la que indica un crecimiento de casi 5.000 personas en un año. Desde 2005, la densidad de población ha aumentado de aproximadamente 2.000 personas por kilómetro cuadrado a 2.300.
En ciertas zonas de la ciudad, la población se ha más que duplicado desde 2005; Es Pil-lari y Son Vida son dos ejemplos. Cinco áreas concentran el 20% del crecimiento: Pere Garau, Son Gotleu, Son Ferriol, Foners y Les Meravelles.
Con más de 32.000 habitantes en 2025, Pere Garau es el barrio más poblado de Palma, con un incremento que ronda los 7.000 desde 2005. Convertido en un distrito de contrastes crecientes, sigue llegando población trabajadora de Asia, América Latina y África, pero ahora también hay personas procedentes de “países ricos”. Recientemente se ha hablado de una paulatina gentrificación de Pere Garau y de un aumento vertiginoso de los precios de la vivienda.
En Son Gotleu, donde la población ha crecido en más de 3.500 personas en los últimos veinte años, el presidente de la asociación de vecinos, Mohamed Boutoil, señala que la población real es mayor debido a las personas no empadronadas. Destaca problemas de hacinamiento, ocupaciones ilegales y viviendas en condiciones infravivirarias.
En las zonas donde se han registrado descensos, las cifras no son cuantiosas. La Calatrava es una de ellas, con una baja de 157 habitantes. En el centro histórico, la percepción es que han marchado más residentes de los que reflejan las estadísticas. Edita Navarro, presidenta de la asociación de vecinos de La Calatrava, afirma: “Se han vendido muchas casas mallorquinas, permanecen cerradas unos años y luego se vuelven a vender. Vemos un fenómeno de especulación muy claro. Algunas se han convertido en hoteles. Prácticamente no hay tiendas ni comercios.”
Una encuesta separada del INE apunta a un envejecimiento poblacional, habiendo subido la edad media desde los 37,7 años en 2010 hasta casi 43 en 2024. En 2010 vivían en la ciudad más personas ‘jóvenes’ que mayores, pero la proporción de estos grupos se invirtió a partir de 2015, y la brecha se va ensanchando cada vez más. También en 2024, un tercio de la población había nacido en el extranjero. La llegada de residentes foráneos ha compensado con creces el descenso de la natalidad; esta cayó tres puntos entre 2010 y 2024.