El yate de lujo alemán Acoa, una embarcación de casi treinta metros, permanece varado frente a la costa de Son Servera desde mediados de enero, tras encallar en la playa de Sa Marjal durante el temporal provocado por la borrasca Harry.
El incidente ocurrió en la madrugada del 19 de enero. El patrón del yate, Klaus Fietzeck, de 68 años, intentó mantener el control del buque ante los fuertes vientos y el mar gruesa. Según su relato, la embarcación perdió un ancla y él, posteriormente, fue arrojado por la borda por la fuerza del oleaje. Logró alcanzar la costa con hipotermia y heridas, mientras el yate quedaba a la deriva hasta finalmente acabar varado en la arena.
Desde entonces, el yate encallado se ha convertido en una presencia insólita y llamativa en un tramo de litoral habitualado por bañistas y residentes locales. Más allá de su impacto visual, no obstante, crece la preocupación por los posibles riesgos ambientales, ya que se cree que el buque aún contiene miles de litros de combustible y aceite.
La propiedad del Acoa es compartida entre varios socios alemanes, aunque la responsabilidad de la extracción y los costes asociados sigue sin resolverse. Uno de los copropietarios, Franz Osthoff, describió su implicación en términos vagos, afirmando: “¿Copropietario? Quizá. Socio, sí. En cierta manera.” Fietzeck, por su parte, ha expresado su frustración, declarando a nuestra publicación hermana Mallorca Magazin: “No quiero seguir con esto y vendo mi parte por un euro.” El comentario subraya su intención de distanciarse de cualquier futura responsabilidad económica.
Las negociaciones entre las partes continúan, mientras las autoridades medioambientales de Mallorca enfatizan la urgencia de hallar una solución para evitar un mayor daño ecológico en el litoral. También se ha planteado la idea de lanzar una campaña de micromecenazgo a través de GoFundMe, aunque sigue sin estar claro quién organizaría o supervisaría dicha iniciativa.