Un hombre en un mundo de mujeres: Dentro del campamento de las Red Roses, las campeonas del Mundial de John Mitchell | Rugby Union News

El nombramiento de John Mitchell como entrenador de la selección femenina de Inglaterra a finales de 2023 tenía un objetivo muy claro.

Él tomó el mando de las Red Roses, un equipo que ganaba todo en el Seis Naciones, pero que no podía ganar en la escena mundial del rugby femenino. Siempre llegaban cerca, pero no ganaban.

Ningún país había jugado más finales de la Copa del Mundo que Inglaterra (ocho), pero tampoco ningún otro había perdido tantas (seis). Sus victorias en 1994 y, la más reciente, en 2014, eran la excepción y no lo normal.

La misión de Mitchell era dar el toque final para ganar la Copa del Mundo a un proyecto que ya tenía todos los ingredientes para el éxito.

Su mucha experiencia en casi todos los roles posibles en el rugby masculino hacía que fuera el mejor candidato para el trabajo. Sin embargo, su liderazgo se definió por un cambio deliberado de la fórmula que le había dado éxito entrenando a hombres.

“Es más difícil si llegas con un proceso premeditado que te funcionó en el juego masculino,” dijo Mitchell a Sky Sports.

“En lugar de pedir a las chicas que se adaptaran a mí, yo fui y me adapté a ellas. Y como resultado, entendí lo bueno que ya había en su proceso.”

“Había muchas cosas que hacían bien. Han sido dominantes por mucho tiempo, pero no conseguían ser campeonas del mundo desde hacía 11 años.”

**De candidatas a campeonas del mundo**

Bajo la dirección de Mitchell, Inglaterra ganó los seis partidos en la Copa del Mundo de este verano en casa. Todo culminó con una victoria de 33-13 contra Canadá el 27 de septiembre frente a un récord de 81,885 espectadores en Twickenham. Sus sueños se hicieron realidad.

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Crear la cultura correcta, el ambiente correcto, fue imprescindible para que Mitchell transformara a las Red Roses en las campeonas del mundo en que se convirtieron.

Mitchell agradece un buen consejo que le ayudó a moverse en un terreno desconocido.

“Alguien me dio un buen consejo una vez: donde hay un contexto común, usa tu experiencia y sé decisivo. Pero donde hay un contexto no común, solo cállate, quédate callado, observa y aprende,” explicó.

“Tuve mucha suerte de que mucho del personal llevaba dos ciclos de Mundial, así que pude aprender de ellos.”

“No premedité nada, solo quería que las chicas encontraran mi presencia auténtica y segura, y quería que se expresaran. Así que cuando toca trabajar, trabajamos, y cuando no, es importante ser uno mismo. Creo que esa fue la simplicidad de nuestro ambiente.”

“Era muy normal y fácil, eso es lo que quería hacer. Y al final les di una visión muy clara y establecimos algunos valores que ellas hicieron realidad y que nos guiaron estos últimos tres años.”

**”Conectado emocionalmente”**

La transformación de Mitchell no fue solo táctica, fue personal. Cuando le preguntaron si su tiempo con las Red Roses lo había cambiado, no lo dudó.

“Ellas me han cambiado a mí,” dijo. Y agregó que establecer una conexión emocional fue crucial para el éxito del equipo.