Una gélida noche, con termómetros en Palma rondando los cuatro grados a la medianoche, no disuadió a aproximadamente quinientas personas de recibir el Año Nuevo en la fiesta tradicional de la Plaça Cort, frente al consistorio.
La fachada del edificio se transformó en un tapiz sobre el que se proyectaron cinco esferas navideñas. Los vendedores ambulantes hicieron su agosto, mientras que la Policía Local de Palma y Cruz Roja velaron por la seguridad y atendieron a quien lo necesitó. No se registró ningún incidente.
DJ Juan Campos. Foto: Pere Bota.
Repicaron las campanas del famoso reloj antiguo del ayuntamiento, En Figuera, se tomaron las uvas y se formularon los deseos. Tras la traca de fuegos artificiales, el escenario pasó a manos del veterano DJ Juan Campos. Él mismo, ya toda una tradición palmesana de fin de año, deleitó al público con éxitos de antaño.
Drag queen Tormenta. Foto: Pere Bota.
Compartió la labor de maestra de ceremonias con la drag queen Tormenta, cuyas apariciones también se han convertido ya en una tradición consolidada.