Una dramática operación militar estadounidense en Venezuela ha trastocado por completo el liderazgo político del país, resultando en la captura y expatriación del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras unos bombardeos nocturnos en los alrededores de Caracas. Esta acción sin precedentes constituye la intervención directa más significativa de Estados Unidos en la Venezuela contemporánea, enviando ondas de choque a lo largo de Latinoamérica y la comunidad internacional.
Horas después, en una alocución desde su residencia de Mar-a-Lago en Florida, el presidente estadounidense Donald Trump declaró que Estados Unidos asumiría la responsabilidad del gobierno inmediato de Venezuela. Calificando la operación como un éxito decisivo, el mandatario señaló que Washington supervisaría la transición del país hasta que se pudiera establecer lo que denominó una transferencia de poder “segura, adecuada y ordenada”.
Una operación nocturna depone a Maduro del poder
Ataques aéreos y acciones de fuerzas especiales preceden al discurso presidencial
La operación se desarrolló en la madrugada del sábado, con informes de explosiones y avistamientos de alrededor de 9 helicópteros Chinook sobrevolando Caracas y zonas aledañas. Funcionarios estadounidenses confirmaron posteriormente que una serie de ataques aéreos selectivos fue seguida por una misión de operaciones especiales que concluyó con la detención de Maduro y Flores, quienes luego fueron trasladados por vía aérea fuera de Venezuela.
Lo más leído en Euro Weekly News
La captura fue ejecutada por el 1st Special Forces Operational Detachment–Delta, comúnmente conocido como Delta Force, una de las unidades militares de élite más secretas de Estados Unidos. El Pentágono se ha negado a comentar sobre la participación a nivel de unidad, citando seguridad operacional, pero los informes subrayan el alto riesgo y el carácter sumamente controlado de la misión.
En las horas posteriores a la operación, Trump compartió imágenes en su plataforma de redes sociales que, según él, mostraban a Maduro bajo custodia a bordo del buque de asalto anfibio USS Iwo Jima de la Armada estadounidense. Las fotografías, presentadas por Trump como prueba del éxito de la misión, parecían mostrar al líder venezolano custodiado por personal armado. La Casa Blanca no ha proporcionado una verificación independiente de las imágenes.
Trump elogió al personal militar y de inteligencia de EE.UU., calificando la misión como “brillantemente ejecutada” e insistiendo en que no hubo bajas estadounidenses. Afirmó que los ataques fueron cuidadosamente dirigidos para evitar zonas civiles, aunque la confirmación independiente de daños y víctimas sigue siendo limitada debido a las disrupciones dentro de Venezuela.
Acusaciones de criminalidad y justificación legal
La Casa Blanca defiende la intervención alegando motivos de seguridad y justicia
En sus declaraciones desde Mar-a-Lago, Trump reiteró las acusaciones de larga data por parte de EE.UU. sobre la implicación de Maduro en narcotráfico y crimen organizado, acusaciones que el gobierno venezolano ha negado consistentemente. El presidente enmarcó la operación tanto como una medida de seguridad nacional como una acción de aplicación de la ley, señalando las acusaciones judiciales estadounidenses existentes contra el líder venezolano.
La administración ha defendido su decisión de actuar sin la aprobación previa del Congreso, sugiriendo Trump que una consulta anticipada habría riesgo de filtraciones que podrían haber comprometido la misión. Expertos en derecho y grupos de libertades civiles ya han planteado dudas sobre la base constitucional de la acción, así como sobre su compatibilidad con el derecho internacional.
Reacción internacional y consecuencias diplomáticas
La respuesta global se divide entre la condena y el apoyo
La reacción internacional fue rápida y profundamente dividida. Varios gobiernos latinoamericanos condenaron los ataques como una violación de la soberanía venezolana, advirtiendo que la medida podría desestabilizar la región. Brasil y México pidieron discusiones urgentes en las Naciones Unidas, mientras que China y Rusia acusaron a Washington de una escalada unilateral.
Otros, sin embargo, expresaron su apoyo. El presidente de Argentina celebró la remoción de Maduro, describiéndola como un paso hacia el restablecimiento de la gobernanza democrática. Dentro de Venezuela, figuras opositoras celebraron el fin del gobierno de Maduro, aunque algunas advirtieron que una estabilidad duradera dependería de una transición creíble y liderada por venezolanos, y no de una supervisión extranjera prolongada.
Interrogantes sobre la gobernanza y los recursos
La incertidumbre rodea los planes de EE.UU. para la economía venezolana
Los comentarios de Trump también reavivaron el debate sobre las vastas reservas de petróleo de Venezuela. Sugirió que la participación estadounidense podría ayudar a restaurar la producción y estabilizar la economía, unas observaciones que, según sus críticos, arriesgan a confundir objetivos humanitarios con intereses estratégicos y comerciales.
Los analistas advierten que reconstruir los sistemas políticos y económicos de Venezuela será considerablemente más complejo que remover a su liderazgo. Con las instituciones debilitadas y una sociedad profundamente polarizada tras años de crisis, el país se enfrenta a un período volátil en el que cualquier paso en falso podría desencadenar mayor inestabilidad.
Lo que reveló el discurso de Trump en Mar-a-Lago
Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados tras una operación militar estadounidense en Venezuela.
Según informes, la captura fue responsabilidad del Delta Force, aunque esto no ha sido confirmado oficialmente.
Trump compartió imágenes que, según dijo, mostraban a Maduro detenido a bordo del USS Iwo Jima.
El presidente estadounidense afirmó que Washington supervisaría una transición interina en Venezuela.
La reacción internacional ha estado profundamente dividida, generando preocupaciones sobre la legalidad y la estabilidad regional.
Un momento definitorio para la política exterior de EE.UU.
La intervención marca una aguda escalada en el enfoque hacia Venezuela
Mientras Venezuela entra en una nueva fase de incertidumbre, el discurso de Trump desde Mar-a-Lago señala una escalada dramática en la injerencia estadounidense en los asuntos del país. El cambio desde las sanciones y la presión diplomática hacia una acción militar directa representa un momento definitorio en el enfoque de Washington hacia América Latina.
Que la intervención conduzca a una transición estable o a un prolongado caos dependerá de las decisiones que se tomen en las próximas semanas, tanto en Washington como en Caracas. Lo que ya está claro es que la operación ha reavivado debates de larga data sobre soberanía, intervención y los límites del poder estadounidense en el escenario global.