Ha sido una historia extraordinaria de informes, más informes, objeciones y requisitos técnicos, pero el Ayuntamiento de Pollensa está finalmente a punto de aprobar inicialmente el catálogo de bienes protegidos del municipio.
Todo esto comenzó en 2005. En la sesión plenaria del jueves, se otorgará la aprobación inicial. Seguirá un período de información pública de 30 días. El consistorio esperará que esto no suscite demasiadas dificultades.
El alcalde, Martí March, explica que en total son 885 bienes los que requieren protección. Alrededor de 200 de ellos son restos arqueológicos. “Es importante identificar todos los bienes y tomarlos en consideración, dada la pérdida progresiva de identidad que experimentamos en la actualidad.”
Además de los yacimientos arqueológicos, estos bienes abarcan la arquitectura (civil, militar, pública y religiosa); el paisaje y el medio ambiente; las vías públicas; la etnología; el patrimonio industrial y de ingeniería civil; y los monumentos.
El catálogo incluye la arquitectura turística del siglo XX en Puerto Pollensa, arquitectura contemporánea como la Casa Huarte, recientemente declarada Bien de Interés Cultural, así como molinos, aljibes, hornos de cal, bancales, acequias y construcciones litorales en Formentor y Cala Carbó.
El documento establece diferentes niveles de protección —integral, parcial y ambiental—. Estos se basan en el valor histórico, artístico, arquitectónico, paisajístico, social, etnológico o arqueológico de cada bien.