Tras bambalinas: la creación cinematográfica con IA según ganadores del Emmy y su transición silenciosa de experimento a industria

La inteligencia artificial generativa en el Consumer Electronics Show no llegó como una demo tecnológica llamativa o una promesa especulativa. En cambio, se presentó para demostrar un punto: una herramienta de producción funcional en forma de Kling AI, y evidencia de que realmente puede entregar películas.

Dos proyectos recientes impulsados por Kling AI, “A Very AI Yule Log” y el próximo corto de ciencia ficción “The Seeker”, sugieren que la IA generativa está pasando de la novedad al territorio de la producción real. Saber que “The Seeker” está dirigido por Stephan Bugaj, Director Creativo en Genvid y ganador de un premio Emmy, agrega una capa de credibilidad difícil de ignorar. Esto no es un proyecto experimental de un creador primeriso, sino una prueba deliberada de si el video generado por IA puede cumplir con las expectativas profesionales y ser lanzado comercialmente.

Una Chimenea Navideña Que Se Convirtió en una Prueba de Concepto

En la superficie, “A Very AI Yule Log” parece un giro divertido de un tropo navideño familiar: el video de chimenea en bucle infinito. Pero bajo su marco acogedor hay un proceso de producción radical. Creado por el estudio creativo Secret Level en colaboración con Kling AI, el proyecto se desarrolla en más de 600 escenas surrealistas generadas por IA, cada una de diez segundos, sumando casi dos horas de imágenes en evolución continua. Muñecos de nieve entran en las habitaciones. Figuras extrañas aparecen y desaparecen en la luz del fuego. No se filmó nada. Nada fue animado a mano.

Hablando en un panel de la CES titulado “Cómo la IA Generativa Está Transformando la Industria Creativa”, el director Jason Zada presentó el proyecto menos como un truco y más como un indicador de la rapidez con que maduran las herramientas. Según Zada, al crear “A Very AI Yule Log”, se produjeron casi dos horas de video original y música original por IA, pero solo tomó menos de dos semanas. Esto sería impensable usando pipelines de producción tradicionales. Sin mencionar que este cambio significó menos complejidades al tener equipos principales de cientos de personas. “La película ‘Flow’ que ganó el Oscar el año pasado a mejor película animada, ya sabes, fue solo un equipo pequeño que la armó y venció a los que tenían animación de 200, 300, 500 personas”, agregó Zada.

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Del Cortometraje de IA al Lanzamiento Comercial

Si “A Very AI Yule Log” sugiere cómo la IA puede reinventar la escala de producción, “The Seeker” lleva la conversación a un territorio aún más disruptivo: la monetización.

Desarrollado por Stephan Bugaj, Director Creativo en Genvid y ganador de un premio Emmy, “The Seeker” se posiciona como el primer cortometraje generado por IA lanzado comercialmente. En lugar de estrenarse en festivales o circular gratis en línea, la película se distribuirá como un lanzamiento independiente convencional, con planes de aparecer en las plataformas de Amazon y Apple.

La economía es lo que hace que el proyecto sea difícil de ignorar. Bugaj dice que toda la película se produjo usando un equipo de solo dos creadores principales, un editor de sonido, dos actrices de voz y aproximadamente $2000 en créditos de uso de IA. Todo lo demás, desde los visuales y la música hasta las voces de fondo, fue generado. Según Bugaj, “lo hicimos en seis semanas, lo que también incluyó tanto aprender los modelos y cómo darles instrucciones como construir la herramienta generativa que también lanzamos en diciembre”.

Bugaj enfatizó que esto no fue un ejercicio para tomar atajos, sino para probar si la IA podía respaldar una película que aún se sienta como una película. Deliberadamente adoptó una estética de ciencia ficción de bajo presupuesto de los años 80, citando influencias más cercanas a Roger Corman que al espectáculo de Hollywood. El grano de la película, los visuales estilizados y el realismo restringido fueron elecciones intencionales, no limitaciones.

Quizás lo más revelador es que Bugaj describió haber abandonado la idea de dejar que la IA escribiera el guión completo después de que los primeros intentos fracasaran. En cambio, trató a la IA como un equipo de filmación virtual capaz de ejecutar tomas, visuales y audio, manteniendo la autoría creativa basada en la toma de decisiones humana.

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El Cambio Real: Acceso, No Automatización

Lo que une a ambos proyectos no es solo la tecnología, sino lo que esta desbloquea. En lugar de perseguir el hiperrealismo, los creadores usaron Kling AI para reducir la barrera entre la idea y la ejecución. Para los cineastas independientes, ese cambio es significativo. “The Seeker” se planteó como un experimento para evitar a los guardianes tradicionales, yendo directamente al público en lugar de a festivales o estudios, sugiriendo que la IA no solo cambia cómo se hacen las películas, sino cómo se lanzan.

Ese pensamiento refleja el rápido ascenso de Kling AI desde mediados de 2024, a medida que sus herramientas evolucionan de la experimentación a una infraestructura de producción utilizable. En la CES, el progreso se sintió menos como exageración y más como algo que está encontrando su lugar.

Se Ha Cruzado una Línea

Ninguno de los proyectos afirma definir el futuro del cine, pero juntos señalan un punto de inflexión. Las películas generadas por IA están saliendo de los márgenes y entrando en la circulación comercial y cultural. La pregunta ya no es si la IA puede hacer películas, sino quién tiene la oportunidad de hacerlas ahora.

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