Un reconocido fabricante español de patatas fritas ha desvelado lo que podría ser la creación más controvertida de esta Pascua: un huevo de chocolate hueco relleno, no de dulces, sino de patatas fritas.
Sí, en serio.
La compañía detrás de esta idea es Torres, la marca de snacks gourmet con sede en Cataluña, famosa por elevar la humilde patata frita a la categoría de producto delicatessen. Conocida por sabores premium como la trufa negra y el jamón ibérico, Torres nunca ha rehuido la experimentación… al fin y al cabo, esta es la marca que una vez lanzó patatas con sabor a huevo frito. Ahora, justo a tiempo para Semana Santa, ha decidido difuminar la línea entre lo dulce y lo salado de forma espectacular.
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Un manjar pascual ‘eggs’-tra salado
En el Reino Unido, cada primavera los estantes de los supermercados crujen bajo el peso de los tradicionales huevos de Pascua de chocolate. España, mientras tanto, sigue su propio y delicioso ritmo. En Cataluña y Valencia, las “monas” de chocolate decoradas con plumas y figuritas acaparan la atención, mientras que la Semana Santa trae platos de torrijas bañadas en almíbar y escaparates de pastelerías repletos de intrincados dulces estacionales.
Pero Torres está reescribiendo el guion a ambos lados del Canal.
Aprovechando el largo idilio de España con las patatas fritas, la marca ha unido este producto con chocolate con leche en un huevo de Pascua de edición limitada que ya está generando debate. Al abrir la brillante cáscara, en lugar de pralinés o mini huevos, encontrarás una generosa porción de patatas Torres en su interior.
El concepto es simple; la reacción, sin ambargo, es cualquier cosa menos eso.
El huevo ha llegado incluso al mercado británico, donde se vende actualmente en Selfridges por 12,99 libras, situándolo firmemente en el territorio premium y poniendo el foco en España como una inesperada innovadora en los dulces pascuales.
La hora de la verdad: ¿Qué dice la gente en redes sociales?
En esencia, la idea conecta con la obsesión global por lo dulce y lo salado. Las barritas de caramelo salado, los pretzels bañados en chocolate y los brownies con sal marina han demostrado que los sabores contrastantes pueden funcionar a la perfección. ¿Pero patatas fritas dentro de un huevo de Pascua? Eso supone un nuevo nivel de osadía.
Y las redes sociales tienen opiniones.
Para algunos, el precio es la verdadera sorpresa. “12,99 libras es ridículo para ese tamaño”, se quejó un usuario, Sunmonshiiiiiiii, haciéndose eco del escepticismo de los tradicionalistas que no están convencidos.
Otros están firmemente en el Equipo Dulce y Salado. “Patatas fritas y chocolate juntos es lo máximo”, declaró Lin362222, resumiendo lo que muchos amantes de los snacks ya practican en privado.
De hecho, mucha gente insiste en que Torres simplemente está formalizando una combinación que ya existe en cocinas y sofás de todo el mundo. Un usuario recordó que Tayto fabricó alguna vez tabletas de chocolate con patatas sabor queso y cebolla. Otro se encogió de hombros: “Un huevo de botones de Cadbury a 1,45 libras y una bolsa de sabor queso y cebolla. ¡Solucionado!”
Algunos fueron más allá. “¡Patatas sabor pollo con una bolsa de Minstrels volcada dentro es mi cura para la resaca!”, confesó User303. Mientras tanto, Holly Taylor compartió que el año pasado añadió patatas con sabor a Chardonnay a medio huevo de Cadbury, calificándolo como la “mezcla perfecta de salado y dulce”.
Visto desde esa perspectiva, Torres quizá no sea descabellada, sino simplemente lo suficientemente audaz para comercializar lo que los aficionados a los snacks llevan haciendo discretamente durante años.
Por supuesto, siempre habrá puristas que crean que la Pascua debe seguir siendo un territorio estrictamente chocolatero. Pero ya lo veas como un genialidad o como un truco publicitario, no se puede negar que ha conseguido que la gente hable.
Y quizá ese sea el objetivo.
En un mercado saturado de lanzamientos pascuales predecibles, Torres ha logrado destacar con un producto que resulta lúdico, ligeramente transgresor e inconfundiblemente español.
Te guste o lo detestes, una cosa es segura: España está firmemente en el punto de mira en lo que a reinventar los dulces de Pascua se refiere este año.
La única pregunta que queda es: ¿vas a probarlo?