Cuando se publicaron los resultados del difícil Examen Nacional de Acceso a la Educación Superior de China –el gaokao– el verano pasado, Lin Gangming se sorprendió al saber que había sacado una puntuación suficientemente alta como para entrar en algunas de las mejores universidades del país.
Pero en lugar de buscar el prestigio, este estudiante de Yangjiang, una pequeña ciudad costera de la provincia de Guangdong, eligió un camino distinto: la Universidad Politécnica de Shenzhen –una institución pública de formación profesional de grado.
Historias como la de Lin, cubiertas por el *Shenzhen Special Zone Daily* y otras publicaciones el año pasado, son cada vez más comunes en los medios nacionales. Se citó a Lin hablando en un simposio en julio para los nuevos estudiantes de la universidad.
En medio de un exceso de graduados universitarios tradicionales, la vía de la formación profesional de grado en China –antes vista como un plan de respaldo para los que no sacaban buenas notas– es ahora una elección estratégica para algunos.
Aunque estas instituciones otorgan títulos de licenciatura, su plan de estudios está orientado a dotar a los estudiantes con habilidades técnicas –un gran atractivo para quienes buscan un camino más seguro hacia el empleo.
“China está haciendo un esfuerzo para integrar, en vez de segregar, los componentes académicos y vocacionales-técnicos de la educación superior,” dijo Gerard Postiglione, un profesor especializado en la educación en China de la Universidad de Hong Kong. Señaló que este reajuste sigue a la diversificación económica y al acelerado desarrollo tecnológico.