Tesla dejará de producir dos modelos de vehículos eléctricos como parte de un cambio hacia la robótica, después de que la empresa reportara su primera caída en ingresos anuales.
El director ejecutivo Elon Musk dijo a analistas en una llamada que la compañía dejará de vender sus modelos más antiguos, el Model S y Model X, y convertirá el espacio de fábrica para manufacturar sus robots Optimus en su lugar.
Tesla reveló que la inversión se más que duplicará este año, llegando a 20,000 millones de dólares, con 2,000 millones destinados a su división de inteligencia artificial xAI.
Estos gastos buscan cumplir una serie de promesas de Musk sobre la transición de Tesla hacia coches autónomos y robótica, que hasta ahora no han alcanzado los objetivos.
Los planes de Musk para construir “Cybercabs” (robotaxis) se han visto frenados hasta la fecha por falta de capacidad y permisos regulatorios.
Él ya había advertido que la escasez global de chips de memoria, debido a la fiebre por la IA, podría ralentizar la producción cuando esta se intensifique más adelante este año.
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Un Robotaxi de Tesla sin conductor en Austin, Texas. Foto: AP
Tesla busca nuevos flujos de ingresos mientras su mercado tradicional de vehículos eléctricos se satura, ya que la china BYD superó a la compañía el año pasado convirtiéndose en el mayor fabricante mundial de EVs.
Los ingresos y ganancias de la empresa estadounidense sufrieron en 2025, pues las ventas principales de EVs se vieron afectadas por un rechazo público hacia Musk por su rol de reducción de costos en el gobierno de Trump y sus intervenciones en elecciones extranjeras.
Las ventas que Tesla logró hacer fueron gracias a grandes descuentos, reflejando no solo el boicot político sino también que los vehículos de la competencia son más baratos.
Un incentivo fiscal estadounidense para vehículos eléctricos también fue eliminado por la administración Trump, en medio de la relación intermitente de Musk con el presidente.
Las acciones de Tesla subieron un 2% en operaciones después del cierre, sumándose a las ganancias cautelosas del año pasado, que se explican mayormente por los planes de transformación impulsados por IA prometidos por Musk.
Él está bajo presión para cumplir un plan de incentivos vinculado al precio de las acciones, potencialmente valorado en hasta un billón de dólares en 10 años, pero algunos inversores temen que su atención esté demasiado dividida.
Musk planea sacar a bolsa su compañía de cohetes SpaceX, posiblemente en junio.