Sin vuelta atrás

Mark Danby, antiguo residente de Stockport, cambió los inviernos grises y agotadores de Gran Mánchester por el clima más benigno de Manilva, en la Costa del Sol española, en enero de 2025. Ahora, con un año de vida nueva a sus espaldas, este profesional de las TI y vlogger de YouTube —al frente del canal Tapas Guy— afirma que el cambio le ha transformado la perspectiva, pese a las realidades que desmontan los mitos edulcorados sobre la vida expatriada.

Danby entró en España con un visado de nómada digital, lo cual le permite trabajar en remoto mientras genera contenido sobre la vida en el extranjero. Reconoce, no obstante, que la reubicación exigió ajustes considerables. “No puedes simplemente traerte tu vida antigua”, explica en sus vídeos. El calor estival obliga a una inversión completa de la rutina: jornadas en interiores evitando las temperaturas abrasadoras, trasladando la vida a las tardes-noches más frescas, cuando la región reduce su ritmo hasta casi detenerse. “Verdaderamente has de volcar tu vida del revés en verano”, señala.

Sin embargo, Danby se mudó sobre todo por el invierno, no por los interminables días de playa. En sus recientes vídeos al estilo podcast, contrasta los inviernos británicos —breves, oscuros y desmotivadores— con los de la Costa del Sol: temperaturas suaves, sol casi garantizado (unos 320 días al año) y un ritmo pausado que recarga energías en lugar de consumirlas. “Aquí el invierno se siente más ligero”, comenta. “Sales más, caminas más y la sensación de estrés disminuye. El clima templado elimina fricciones de la vida cotidiana.”

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Aborda de frente los equívocos habituales. La Costa del Sol no es el paraíso perpetuo de los reels de Instagram. El cielo puede encapotarse, como se aprecia en su paseo de Nochevieja por Sabinillas. Los costes no son drásticamente inferiores a los del Reino Unido —la cesta de la compra le decepcionó al principio—, si bien la cerveza y el vino ofrecen ahorros considerables, y los alquileres bajan en invierno al ausentarse el turismo. La burocracia sigue siendo un escollo importante: procesos lentos, plagados de papeles para visados, tarjetas de residencia (como el TIE) y citas que se eternizan. “Todo lleva tanto tiempo”, afirma, describiendo la preferencia española por el papeleo frente a la eficiencia digital como una sensación de estar “veinte años por detrás” del Reino Unido en ciertos ámbitos.

La vida social también presenta matices para Mark. El invierno propicia conexiones más profundas con otros expatriados en pueblos tranquilos como Manilva, pero las barreras lingüísticas limitan la integración con los locales, y algunas relaciones resultan bastante efímeras.

Pese a ciertas frustraciones, Danby está encantado. Añora poco Gran Bretaña, salvo por el pub inglés ocasional. El invierno le ha confirmado que este es su hogar: equilibrado, productivo y más sano mentalmente. “Me mudé por un invierno que aún se sintiera como vivir”, reflexiona. Para teletrabajadores o jubilados que valoren más el estilo de vida que el ajetreo, Manilva lo ofrece todo, siempre que se tenga paciencia y capacidad de adaptación.

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