Un nuevo documental sobre la icono de la Generación X y "reina del grunge", Courtney Love, causó revuelo en el festival de cine de Sundance, sin la presencia de la legendaria líder de Hole.
La músico y actriz, que ahora tiene 61 años, debía asistir al estreno de Antiheroine, un documental retrospectivo de Edward Lovelace y James Hall que recorre su turbulenta vida y carrera, pero no llegó por razones no divulgadas. "Estamos muy decepcionados de que Courtney no haya podido venir esta noche para celebrar este momento con todos nosotros", dijo Lovelace en la presentación en Park City, Utah, describiendo a Love como "tan sincera, tan veraz".
"Agradecemos a Courtney por confiarnos –junto a ella– contar su historia y permitirnos vivir los últimos tres años", añadió.
La película de 98 minutos muestra a Love en su casa de Londres, donde se mudó hace más de cinco años buscando una vida más tranquila y estable. "Llevaba dos años y medio sobria", dice en el film. "Vine aquí con ropa de invierno y un perro. Me alejé de todos. Lo que no tenía era algo racional o estable". Antiheroine la encuentra componiendo música otra vez tras dos álbumes fallidos y más de una década fuera del foco, lidiando con el envejecimiento, su volátil pasado y su abrasiva reputación. "Nunca pensé en ser simpátic," dice al inicio. "La simpatía no era un factor".
Pero Love magnetizaba a los fans con "una sinceridad loca y sin filtros", dice Michael Stipe de REM, un amigo cercano que aparece en el documental junto a otros músicos.
En Antiheroine, esa reputación es reevaluada. "Todo el mundo tiene una historia sobre Courtney Love", dice ella con pesar. (Para marzo de 2025, Love estaba en trámites de obtener la ciudadanía británica, pues las cosas en Estados Unidos eran "aterradoras"). Su nuevo álbum, el primero en 15 años, representa "una forma de recuperar mi historia", afirma. "Nadie puede contar mi historia excepto yo".
Con imágenes de su emotivo regreso al estudio y reflexiones sobre su archivo personal, la película repasa su carrera pionera y polarizante. Por su propia admisión, su juventud inestable forjó un deseo intenso de fama. Nacida en 1964 en San Francisco, desarrolló una "piel de rinoceronte" desde joven. Afirma que su padre le dio LSD a los cuatro años, y que tuvo su primer trago a los 10. Su madre, según Love, la usaba como chivo expiatorio. "Con un padre narcisista, nunca serás suficientemente buena", dice.
Tras pasar por centros de acogida y reformatorios, se aferró a Patti Smith como ejemplo de una mujer en el rock. Decidida a ser una estrella, se mudó a Liverpool para infiltrarse en la escena punk, aunque insiste en que no era una groupie. "No quería acostarme con esos tipos, quería ser esos tipos", recuerda.
De Liverpool saltó a Los Ángeles, donde trabajó como estríper y formó una banda punk. Recuerda su ambición desnuda en la escena musical de los 80, compartiendo estudio con los Red Hot Chili Peppers, desarrollando su grito característico y transformando experiencias traumáticas en canciones. Con Hole, dice, "encontré un lugar para mi exceso".
"Jamás dudé que sería famosa", dice Love. "Solo pensé que resolvería todo".
Antiheroine también profundiza en su muy publicitado romance con Kurt Cobain, de quien se enamoró al instante. "Era tan hermoso", recuerda, revisando notas que escribían juntos en la cama. "Éramos dos chivos expiatorios. Nos encontramos y estábamos en casa". Se casaron en 1992 y tuvieron a su hija, Frances Bean. La película recuerda el escándalo mediático, especialmente un artículo que sugería que usó heroína durante el embarazo, una acusación que ella sigue negando. La heroína y la reacción de los medios tras el suicidio de Cobain en 1994 son centrales en esta parte. "El proceso de duelo fue en vivo", recuerda el guitarrista Eric Erlandson.
"La han criticado una y otra vez", dice Stipe en el film. "A veces se lo merecía, pero a menudo no". Treinta años después, Love aún se emociona al hablar de Cobain. "Kurt Cobain entra en la maldita habitación antes que yo", dice. "Así será mi vida".
Tras incursionar en el cine, Love lanzó con Hole el álbum Celebrity Skin en 1999. Pero el éxito duró poco. Desbandó Hole en medio de una gira, su comportamiento se volvió errático y aumentó su consumo de drogas. "Si quieres destruir tu vida, haz crack", bromea la Love sobria de ahora. Su hija Frances Bean buscó la emancipación legal. "Ciertamente no fui la madre más fácil", concede. "No podía enfocarme en ella".
Love no habla mucho sobre su relación actual con su hija, aunque al final del documental viaja a Los Ángeles para visitar a su nieto. La última canción que compuso para su próximo álbum es sobre Frances.
Ese álbum aún no tiene fecha de lanzamiento ni título, pero contará con colaboraciones de Stipe y de su excompañera de banda Melissa Auf der Maur. "Es la lección de ‘no lo hagas hasta que te llamen’", dice sobre su nuevo trabajo. "Puedes llamarlo ‘el disco de la recuperación’ o ‘el maldito disco de casi me muero’. Logré seguir viva".
A lo largo de Antiheroine*, Love vuelve una y otra vez a la música: como válvula de escape, consuelo y redención. "Cuanto más escribo estas canciones, más me alejo de la mierda", dice. "Una canción puede cambiarlo todo. Si no puedo creer en eso, entonces no creo en nada".