La aerolínea irlandesa Ryanair anunció el miércoles que reducirá más de un millón de asientos en España durante el invierno debido a lo que describió como “tarifas aeroportuarias excesivas”. Esto provocó acusaciones de “extorsión” por parte del operador nacional de aeropuertos, Aena.
Este conflicto es el último de una serie de desacuerdos entre la compañía y las autoridades españolas, que comenzaron el año pasado cuando el gobierno de izquierdas multó a Ryanair con 107,8 millones de euros por “prácticas abusivas”, como cobrar por el equipaje de mano.
En un comunicado, Ryanair explicó que los recortes, que afectan a destinos como la popular isla vacacional de Tenerife, se deben a las “tarifas aeroportuarias excesivas y poco competitivas” aplicadas por Aena, la operadora estatal. La aerolínea añadió que estas medidas “dañarán aún más a los aeropuertos regionales españoles, que ya son vulnerables, y llevarán inevitablemente a una pérdida de inversión, conectividad, turismo y empleos”, advirtiendo que “muchas rutas serán económicamente inviables”.
El director ejecutivo de Aena, Maurici Lucena, respondió en un duro comunicado que los aeropuertos españoles “dejarían de funcionar bien” si “evolucionaran al ritmo de las demandas, quejas, estafas y la intolerable estrategia de extorsión de Ryanair”.
En enero, la aerolínea ya anunció la eliminación de 800.000 asientos en siete rutas regionales españolas en respuesta a las tarifas de Aena. También ha abandonado varios aeropuertos franceses debido a una subida de impuestos sobre los viajes aéreos.
Lucena añadió que, en los últimos dos años, la empresa ha “intentado intimidar a las autoridades públicas de Alemania, Francia, Bélgica, Portugal, Italia, Grecia, Austria, Países Bajos, Dinamarca y el Reino Unido”.
En respuesta a la multa del año pasado en España, el consejero delegado del grupo Ryanair, Michael O’Leary, tachó al ministro de Consumo de extrema izquierda, Pablo Bustinduy, de “comunista loco”. La firma luego lanzó una campaña publicitaria que representaba al ministro como un payaso.
Bustinduy ha declarado que “ninguna presión, ningún chantaje y ningún insulto me detendrá” en su defensa de los consumidores españoles frente a las multinacionales.