Su victoria supone un hito cultural de primer orden –no solo para España, sino para la música en español en el panorama global.
Celebrada en el Co-op Live Arena de Mánchester el 28 de febrero, Rosalía se alzó triunfante ante una nómina internacional de pesos pesados, consolidando su estatus como una de las artistas más innovadoras e influyentes de la actualidad. Este galardón la convierte en la primera española, y en una de las pocas intérpretes no anglófonas, en alzarse con este prestigioso premio internacional.
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Una victoria histórica
El ascenso de Rosalía ha sido todo menos convencional. Fusionando raíces flamencas con pop experimental, beats electrónicos y una estética vanguardista, ha desafiado constantemente los límites creativos. No obstante, este BRIT Award apunta a algo más grande: el reconocimiento mayoritario de una de las instituciones más consolidadas de la industria musical.
En su discurso de aceptación, Rosalía habló de romper barreras y agradeció a sus seguidores por abrazar una música que trasciende el idioma. Resaltó el poder de la libertad artística y el intercambio cultural, afirmando: “Me encantaría compartir esto con mis colegas que también hacen música en español”.
Para España, el logro es simbólico –que una artista nacida en España gane en los BRITs representa un nuevo capítulo.
La actuación de ‘Berghain’ que robó la noche
Si su premio acaparó titulares, su actuación se encargó de que el momento fuera inolvidable.
Rosalía estrenó una versión radical en directo de su tema “Berghain”, transformando el escenario de los BRITs en un espectáculo rave a gran escala con un remix de Conrad Taylor. Bautizada en honor a la legendaria sala berlinesa, la actuación fusionó cuerdas orquestales con contundentes beats de techno, creando una dramática progresión desde tonos clásicos y etéreos hasta un euforico drop electrónico.
Bailarines se movían entre una iluminación atmosférica que transitaba de una elegancia catedralicia a la intensidad de un club underground. La voz de Rosalía se elevaba por encima de la producción –a veces operística, a veces visceral– antes de disolverse en un estruendoso remix rave que puso a toda la arena en pie.
El arreglo, audaz, desdibujó los géneros: parte sinfonía, parte fiesta en un almacén. Fue teatral pero auténtica; pulida pero rebelde –un perfecto reflejo de la identidad artística de Rosalía.
Los críticos no tardaron en aclamarla como una de las actuaciones más innovadoras de los BRITs en los últimos años, alabando su habilidad para fusionar alta cultura con la escena club underground. Las redes sociales ardieron en cuestión de minutos, con seguidores describiéndola como “icónica”, “intrépida” y “de otro nivel”.
La histórica victoria de Rosalía en los BRITs y su actuación transgresora subrayan su evolución de prodigio flamenco a fuerza cultural global. En una industria a menudo dominada por los éxitos en inglés, su triunfo prueba que el poder emocional de la música trasciende fronteras.
Para los artistas españoles que seguían el evento desde casa, el mensaje es claro: el escenario mundial ya no es inalcanzable.
Y si su momento rave de ‘Berghain’ sirve de indicio, Rosalía no solo está participando en la cultura pop global –la está remodelando.
🚨 | Rosalía actuando en los #Brits
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— pop_insider 🤍🖤 (@PInsider_) 28 de febrero de 2026